Desde hace 50 años, en la Escuela Municipal de Cerámica de Concordia

La Escuela Municipal de Cerámica de la ciudad de Concordia celebró el pasado 12 de diciembre su 50° Aniversario, con un evento en el que se expusieron los trabajos de alumnos y docentes de distintas épocas, además de un show en vivo que coronó el festejo.

Esta entidad cultural fue creada por el Maestro Alejandro Salvini, en el año 1975, con el objetivo de dictar cursos y talleres de las denominadas “artes del fuego”, destinados a alumnos de diferentes franjas etarias. Su actual director es el Sr. Ladislao Salvini. Se encuentra ubicada en Hipólito Irigoyen y Espino.

Concurrimos a la muestra planificada por la institución, y pudimos apreciar un sinfín de producciones que reflejaban creatividad, expresividad, belleza, color. Muy meritorio, además, nos pareció el entusiasmo y el compromiso puestos de manifiesto en docentes y alumnos, que en esa instancia podían observar en toda su dimensión su obra.

A lo largo del artículo, vamos incorporando algunas producciones del estudiantado. Queremos aclararles que sería imposible publicar todas las imágenes que quisiéramos, dada la gran cantidad de obras que se habían presentado. Cada una lleva una frase reflexiva de referentes del arte de distintas épocas.

Quisimos dialogar con el Profesor Sebastián Cañete, escultor que se formó en esta Escuela Municipal de Cerámica, donde actualmente dicta talleres. Recibió formación técnica de Leandro y de Ladislao Salvini, en taller libre y en alfarería. Experimentó luego con murales y esculturas, y fue sumando otros materiales en conjunción con la cerámica.

Ya habíamos entrevistado a Sebastián Cañete a raíz de una muestra que se concretó en el Museo Provincial de la Imagen; en ese momento hicimos hincapié en su producción artística, en este caso, nos enfocaremos en su rol docente. Por esto, lo primero que le preguntamos fue en qué momento de su vida había optado por coordinar Talleres de Cerámica, y él nos respondía:
-Fue el destino creo, yo fui alumno de Ladislao y de Leandro en 2007; luego de concurrir varios años, por cuestiones de trabajo dejé de ir, más tarde empecé a trabajar como administrativo en la Dirección de Cultura, ahí me reencontré con mi maestro y me ofreció trasladarme como auxiliar al taller en el año 2013-.

Respecto de las vivencias en una clase de Cerámica, Sebastián nos expresaba que cada una constituye un desafío, el hecho de poder interpretar qué trabajo quiere concretar cada estudiante, y a partir de ahí, sugerirle el camino que mejor se adecue a su idea.

Quisimos saber qué sucede ante la improvisación de un alumno, a lo que el Profesor nos explicaba que se puede dar, y que a veces la persona tiene una idea, pero al entrar en contacto con la materia, o en los primeros pasos, las formas que surgen pueden ser un disparador de nuevas figuras o ideas. Sus palabras:
-Lo importante es siempre respetar las limitaciones técnicas de la materia para que el resultado de la improvisación en este caso pueda llegar a buen término, no es solo dejarse llevar y después esperar que ocurra la magia en el horno, hay pasos que respetar-.

Pensamos que puede pasar que un estudiante no esté convencido con la obra que está elaborando. Nuestro entrevistado nos manifestaba que su sugerencia es siempre volver a intentar, la pasta brinda siempre esa posibilidad de jugar un poco y experimentar; en su momento hay que desprenderse del resultado, si no sale en el primer intento, será en el siguiente: “Debe suceder esa etapa de diálogo con la materia primero, y después si uno puede, imprimirle su voluntad”.

Seguramente a muchos interesados en el arte en general les preocupa la frustración, por eso, le preguntábamos a Sebastián qué pasa con el alumno que en algún momento se siente frustrado. Y nos respondía:
-Tomarlo como un juego, la cerámica es una actividad que nos va a brindar resultados hermosos, momentos satisfactorios y estadios de plenitud ante la contemplación de una pieza hecha por nuestras manos, solo nos pedirá a cambio, paciencia, tranquilidad y perseverancia; si lo vemos así es ganancia por partida doble-.

Sabemos que en el arte puede haber un porcentaje de inspiración y uno de trabajo constante. El docente nos decía que con una sola se pueden lograr trabajos buenos; pero si se trata de piezas destacadas, ambas son necesarias, y en iguales proporciones.

Para finalizar esta amena y grata conversación, le pedimos a Sebastián una reflexión sobre el rol de la Escuela de Cerámica en el mundo del Arte, y en la sociedad de Concordia, ya que él fue alumno primero y docente después, y la institución acaba de cumplir 50 años. Su análisis final:
-La escuela es un espacio de referencia no solo en la ciudad, también en la provincia y en el país; personalmente seré un agradecido siempre por haber tenido la posibilidad de concurrir como estudiante, y hoy trabajar allí. Por los talleres han pasado muchas personas que guardan los mejores recuerdos del lugar donde encontraron un espacio para desarrollar ideas y también un oficio. Fue también semillero de artistas destacados de la ciudad.

Tenemos, como ciudadanos de Concordia, una actitud de agradecimiento permanente con Don Alejandro Salvini, por su legado y por transmitirnos en estos cincuenta años de la escuela su pasión por la cerámica-.

Para que nuestros lectores pudiesen conocer mejor esta eximia institución, charlamos también con alumnos que en este tiempo asisten a los talleres de Cerámica.
En primer lugar, nos comunicamos con Gabriela Guerrero, quien desde el año 2022 asiste al Taller de Cerámica, y nos definía de este modo la Cerámica: “Es un arte milenario, aquello que el hombre crea tomando elementos que ya están en la naturaleza y, sabiamente, le imprime forma, utilidad, valor, historia, sentimientos”.

Gabriela nos manifestaba que su mayor expresividad se da a través de las manos:
-Hablo más con las manos que con la boca. Puedo coser, dibujar, escribir. Me faltaba la Cerámica. El deseo de darle forma al barro fue un sueño cumplido.

La obra de nuestra primera entrevistada parte de las personas que le van contando lo que necesitan, lo que les gustaría a quienes le permiten que, por ejemplo, una taza no sea sola una taza: “Y por supuesto, mi propio deseo”.
Concibe así Gabriela su obra: “de las ganas y emociones de la vida; de la curiosidad; de la experimentación y el asombro; de la planificación que plasmé en mi cuaderno; de la historia que espera ser contada”.

Siempre acudimos al proceso creativo, que entendemos que tanto se disfruta en cada arte. Nos decía Gabriela Guerrero:
-Es una experiencia maravillosa, por momentos incierto y asombroso a la vez. A veces las manos moldean una taza, una flor, una casita, pero el barro no quiere ser taza, flor, casita, así que hay que dejarlo hablar, esperar, ser muy paciente y disfrutar del resultado-.

Con respecto a los materiales que se emplean en el proceso, además de arcilla -que le llaman pasta– la ceramista nos enumeraba esmaltes, engobes y, ocasionalmente, lacas. Prefiere ella los engobes.
Si bien nos gusta interiorizarnos en cada etapa de la creación, a cada entrevistado le consultamos sobre las sensaciones al finalizar una obra: “Desde felicidad hasta frustración”, nos expresaba Gabriela. Y completaba así esta última reflexión:
-Por eso hay que escuchar al barro, porque las manos no siempre logran lo que se desea; hay que valorar el tiempo que lleva lograr una pieza. El proceso es largo, se moldea la pasta, se espera que se seque (lo que varía según la época del año), se va al horno, se esmalta, y vuelve al horno. En todo este proceso, que puede llevar un mes o más, se puede rajar, quebrar, deformar y reducirse.

En segundo lugar, escuchamos a la estudiante Verónica Roll, quien nos manifestaba que la Cerámica es para ella un medio para expresar emociones y sensaciones. La condujo a este arte la búsqueda un lugar donde pudiese poner en juego la creatividad; y encontró después un grupo de pertenencia y de personas maravillosas.

En relación con la inspiración, para Verónica surge de objetos que uno ve, de sentimientos y de vivencias.
La reflexión de esta ceramista:
-Con la cerámica logras desarrollar, en mi caso, la paciencia, la espera, ella marca los tiempos por más apuro que tengas, la aceptación de que a veces uno imagina algo y al plasmarlo sale otra cosa y la adaptación al cambio; la resiliencia, ya que a veces las cosas no terminan como queremos y la obra no sale, se rompe, se agrieta, y ahí manejar la frustración es vital, saber que se puede volver a empezar y hacer las cosas diferentes y que salgan bien esta vez-.

Conversamos también en esta instancia con la alumna Adriana Grigolatto, quien nos caracterizó la Cerámica de la siguiente manera:
-Podría describir la Cerámica desde el lado académico por un lado, como el medio más completo para expresarse, ya que pasa por el boceto de la obra, el modelado y la pintura, es un arte con muchas posibilidades. Por otro lado, algunos lo ven como un pasatiempo, un momento para desconectar de la realidad. Yo diría que estoy en el medio de ambas definiciones-.

Llegó nuestra entrevistada a este arte por invitación de un familiar; la idea era observar una clase, probar, y de ahí se entusiasmó de forma tal que le dio continuidad hasta el presente.
También a Adriana le preguntamos por fuentes de inspiración, y ella nos hablaba de imágenes aleatorias que va descubriendo en Internet, o la implementación de nuevas técnicas que pudo hallar en artistas referentes; y muchas veces, proyectos que imagina, quiere concretar y ver qué surge. Sus expresiones:
-Solo el que ha trabajado con barro sabe la experiencia que es el proceso creativo; la pasta ofrece muchas posibilidades y pocas limitaciones, algunas veces uno comienza con una vaga idea de lo que quiere hacer y el barro lo guía hacia otro lado-.

Y para concluir nuestro diálogo, las palabras finales de Adriana sobre la obra terminada:
-Ver la obra finalizada, horneada y esmaltada, es siempre una incertidumbre, puede salir acorde a lo que imaginábamos y es un momento muy placentero, saber que uno creó esa pieza con tanto esmero y con sus propias manos, no hay sensación que la iguale. Pero, no siempre sale como uno espera, le encontramos fallas y cosas por mejorar, o se puede romper, y esa es la mejor sabiduría que te da la cerámica, desprenderse de una pieza y seguir adelante.

Para finalizar…
La Escuela de Cerámica celebra medio siglo de vida cultural, han pasado por ella miles de alumnos, con el fin de aproximarse al mundo artístico, a ese mundo que a todos abre siempre sus puertas, y les otorga la posibilidad de un modo peculiar de expresión, cuando con el barro en sus manos, una conexión mágica se genera, y comienza el proceso creativo, el que los conduce por caminos diversos, simples en algunos casos, sinuosos en otros, sin prisa, con paciencia; pero con la firme convicción de que tarde o temprano la pieza se vislumbra, toma forma, se materializa, y a partir de ahí, un receptor podrá apreciarla, disfrutarla, asignarle un sentido.

El equipo docente de la institución acompaña ese proceso, guía, explica, sugiere, comparte técnicas; crea, en definitiva, un espacio de encuentro para que todos puedan seguir construyendo cultura. Y así, a través de tantos años, continúa en pie esta entidad de excelencia, que forma parte del patrimonio cultural concordiense.
A Docentes y Alumnos, auténticos protagonistas de la Escuela Municipal de Cerámica: ¡Nuestras más sinceras felicitaciones!
Texto y selección de fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfín
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Hermosa nota. Bellísimas producciones de los alumnos
Que emoción produce una obra de arte!
Gracias!! por brindarnos este artículo revistaalmas…donde podemos apreciar el arte de fabricar objetos de ceramica y barro..permite expresar creatividad , estilo personal y diseños detallados .Felicitaciones!! a docentes y alumnos de la Esc.Municipal de Cerámica .
Por muchos años más de vida para la Escuela Municipal de Cerámica.
Hermosa experiencia asistir los talleres.