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18 de junio de 2024

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Pedernal, una piedra le asigna su nombre

En este recorrido por diferentes poblados de nuestra magnífica Entre Ríos, antes del final del departamento Concordia, llegamos a la atractiva localidad de Pedernal, aquella a la que una piedra, presente en la zona, le ofrece su nombre.

Hacia el sur del departamento Concordia

La plaza, los caminos que conducen hacia la enseña patria, la vegetación, y el cielo en la plenitud del mediodía en esta pintoresca localidad.

A tan solo un kilómetro de la Autovía Nacional 14, surge hacia 1908 la estación de Pedernal, a raíz de la presencia del ferrocarril, como ha sucedido en varias ciudades de la provincia y del país.

La colonia primeramente se denominó “Santa Isabel” y fue constituida por inmigrantes de la comunidad judía, que se habían asentado en la zona. En ese momento habían arribado unos ochenta colonos, que se asentaron y conformaron en el lugar su familia. Tenían los recién llegados en claro su deber: trabajar para extraer de la tierra su sustento. Y así se responsabilizaron de cuanta tarea agrícola había por realizar.

Calles de acceso a Pedernal, tal como el poeta Jorge Luis Borges las define, “las calles son también la patria”.

Un paisaje que engalana la ruta de acceso a la comunidad

En ese reducido acceso hacia el pueblo, un soberbio paisaje nos ilumina, una pequeña masa de agua, seguramente de caudal escaso, pero de intenso azul, cuya tonalidad se asemeja a ese cielo diáfano que, en días despejados, nos regala generosamente la naturaleza campestre. Una franja de imponente verdor, con pequeñas flores silvestres, completa el majestuoso marco, al que sumamos las agrestes fragancias que la tierra nos brinda. Una pareja de patos, que memorísticamente se traslada de un extremo a otro, inunda de serenidad el diminuto pero gigante universo, que nos obliga a detenernos y nos entusiasma a permanecer eternamente en él, observándolo.

Una estampa que nos regala la madre naturaleza en el acceso a Pedernal.

El pueblo, sus calles y su gente

Cuando arribamos al sector urbano, un cartel con letras blancas, sostenido sobre una base de piedras típicas de la zona, nos recibe con orgullo: “Pedernal”, alude su significado a una piedra compuesta principalmente por sílice (combinación de silicio con oxígeno); al ser golpeado, el pedernal produce chispas, y al romperse, forma bordes cortantes. Hierbas y árboles circundan el cartel y complementan este espacio de bienvenida a la localidad.

Pedernal, carta de presentación de la localidad, a través de este letrero que fusiona naturaleza y artesanía.

El número de habitantes de este pintoresco poblado oscila hoy entre 500 y 600, aproximadamente. Las actividades que allí predominan son la ganadería, la avicultura, la forestación y el trabajo de aserraderos.

La industria maderera, entre las actividades económicas de la región.
Una pasarela que conduce al local de la Comuna del poblado.
En correspondencia con el nombre de la comunidad.

Un detalle llamativo y curioso observamos en el nombre de las calles de Pedernal, que en concordancia con la denominación del pueblo, llevan nombres de rocas de diferentes materiales y colores, Mármol, Andesita, Granito, entre ellas.

Entidades de otros tiempos en la comunidad

Al explorar algunos aspectos inherentes a la historia de Pedernal, descubrimos la existencia de una entidad que desarrolló un papel fundamental en la economía de la región, ya que era considerada “un emporio de producción”, la Cooperativa Agrícola “La Unión”, asociación de producción y consumo, ya que los colonos llevaban, por un lado, sus productos, y se surtían, por otro. Era la principal abastecedora de leche de la zona; contaba con una quesería, una cremería, y una granja. Se destacó, además, en el cultivo de trigo y lino, entre otros cereales.

            En el aspecto cultural, la presencia de la Sociedad “Max Nordau”, fundada en el año 1916. Era un salón que contaba con una biblioteca y un equipo de cine; se presentaban allí obras de teatro, se organizaban festivales y todo tipo de eventos sociales.

Fue tomada esta información del Museo Judío de Entre Ríos, cuyo director, el Sr. Adolfo Gorskin, escritor pedernalense, tuvo siempre como objetivo conservar y difundir toda la historia y tradiciones de las comunidades judías en nuestra provincia. “Querencia” es una de sus obras emblemáticas.

Unidad de gestión política y administrativa

La Comuna está conformada por un concejo de seis miembros, el presidente comunal y cinco vocales que lo acompañan; además, una persona a cargo de Tesorería, y una persona a cargo de Secretaría. Al frente de esta oficina, la joven Agustina Scarone gentilmente nos recibe y nos brinda información sobre la región.

Oficina de ingreso a la Comuna, con la presencia de la joven Agustina Scarone, a cargo de la Secretaría.

Las instituciones escolares

Hacia la derecha del camino de ingreso, descubrimos el edificio escolar, que alberga a dos instituciones: la Escuela Primaria N° 60, “Manuel de Olazábal”, y con el mismo nombre, la Escuela Secundaria N° 26. Espacios académicos que brindan a niños y jóvenes de la región la posibilidad de estudiar en su pueblo, y de los que ciertamente se llevarán no solo conocimientos, sino también la enriquecedora experiencia de transitar las aulas de una escuela rural, con todo lo que ello conlleva en cuanto a compartir cotidianamente procesos, actitudes, juegos, esparcimiento.

Edificio escolar donde funcionan las escuelas de ambos niveles, primario y secundario.

La Escuela N° 60, fue fundada en el año 1917, y cuenta con una matrícula de 150 estudiantes, desde sala de 5 años hasta 6° año -nos informa su directora, la docente Carolina Baldasari-.

Imágenes pictóricas decorativas asignan color y alegría al patio escolar.

En cuanto a la Escuela N° 26, fue fundada en el año 2000, con la modalidad de Educación General Básica (EGB). Desde 2010, el Ciclo Orientado, con la modalidad Bachillerato en Economía y Administración; y desde 2012, la Educación Secundaria de Adultos (ESA), con la misma modalidad. La matrícula es de 115 estudiantes –según nos informan las docentes Soledad Peroni y Liliana Leonardelli-.

¡Cuánta historia en torno a un añejo ceibo que luce en el patio escolar!

Espacio recreativo con variados matices

En el centro de la zona urbana se presenta, con su significativa denominación, la Plaza Parque “Los Gurises”, haciendo referencia a los verdaderos protagonistas de este espacio colorido y ameno.

Homenaje a labradores de otros tiempos: la máquina de tareas agrícolas.

El infaltable verdor cobra nuevamente relevancia aquí, donde árboles y flores de diversos matices aportan toda su belleza y esplendor, junto a elementos artesanales, como una antigua máquina agrícola, reminiscencia de viejas labranzas de tantos lugareños; la imagen escultórica de un mate, que representa esa infusión tradicional y exquisita, tan particular en su forma de preparar y tomar; los juegos infantiles, las pérgolas, los senderos y  los tradicionales bancos, elementos característicos de plazas y parques. Y hacia el centro, la figura estelar de nuestra enseña patria, cuyas ondas al flamear se entrelazan con el verde follaje de un árbol y con el azul celeste del firmamento, a la luz del maravilloso mediodía.

“Y Patria es el airón de la bandera

que ciñe con relámpagos de oro

    el sol, como una virgen cabellera”.

Leopoldo Díaz.

Un reconocimiento al mate, símbolo de fraternidad y afectividad, que genera un vínculo entre quienes lo comparten.

Capilla rural

Grandiosidad y pequeñez se unen para describir  la Capilla “Santa Isabel”, espacio sagrado que abre sus puertas a la fe y religiosidad de los pobladores de Pedernal. Junto a la fachada, reluce el campanario, que con seguridad algún poblador labró cuidadosamente desde la tierra.

Capilla “Santa Isabel”, lugar sagrado de culto religioso y oración, con el estilo propio de las capillas rurales.

Fundada en el año 1971, su interior guarda celosamente junto al altar las benditas imágenes de Cristo crucificado, del Santísimo Sacramento, del Sagrado Corazón, de la Virgen de Luján, de Santa Isabel, patrona de la localidad, y de Santa Teresita. Se distingue un fondo en madera, construido minuciosa y artesanalmente, para estas sacras presencias, frente a las cuales los fieles manifiestan sus ruegos y devoción.

Patrona de Pedernal, protectora del poblado, Santa Isabel, quien en vida acompañó a las personas más necesitadas, en busca de alivio a su dolor.

Como si se tratase de un contexto legendario…

Diversos tipos de viviendas se destacan en cada cuadra del poblado; sin embargo, nos atrapan antiguas construcciones, que probablemente se conservan desde la fundación del lugar, deshabitadas hoy, bellas aun en su abandono; y frente a las que no podemos dejar de detenernos y pensar que allí también alguna vez transcurrió la vida; pensar en sus habitantes, que en algún rincón atesorarán una historia, escrita en miles de anécdotas que narran cuanto ahí sucedía a través del tiempo.

“El tiempo, que es un humo, esfuma y tizna
los antiguos retratos de la sala…”
Pedro Miguel Obligado
.
Vidas y leyendas nos sugiere la antigua pero nunca olvidada esquina pueblerina.

Hacia el punto de partida

Y la historia nos conduce, como en cada sitio que visitamos, a la vieja estación de trenes, aquella que el ferrocarril proyectó y sobre la que se fundaron ciudades y pueblos, que se mantuvieron comunicados cada día en tiempos en que los rieles brillaban, como brillaban también los rostros de familiares y amigos que llegaban a la comuna, de trabajadores que subían al tren con sus sueños y convicciones a cuestas; y de quienes simplemente se acercaban porque la vida se concentraba un instante, seductoramente, en ese reducido y fascinante universo.

El tanque desde el cual los trenes cargaban el agua que transportaban hacia otras ciudades, junto al tradicional letrero de Ferrocarriles Argentinos con el nombre de la estación.

Cada sitio, cada recodo, cada construcción edilicia pedernalense, nos desborda con su hermosura, con su magia, y como concluimos siempre que dejamos estos lugares tan peculiares de nuestra provincia, nos incita a retornar. Y así nos vamos, con la firme determinación de un no tan lejano y certero regreso.

Agradecimientos

            A los docentes Carolina Baldasari, Soledad Peroni, Liliana Lenardelli, Agustina Degaudencio y Julio Álvarez, por su gentil colaboración en la elaboración de este artículo; y al Museo Judío de Entre Ríos, por compartir la historia de sus colonos.

Textos y fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfín.