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12 de julio de 2024

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Nely Delaloye, una vida intensa y una obra que deslumbra

“Un diálogo entre el cuadro y yo, él me va diciendo por dónde ir”.
Nely Delaloye, junto a una obra que no ha terminado aún de expresar todo lo que quisiera.

“Pinto desde siempre”, una de miles de frases atrapantes que expresó Nely Delaloye, eximia pintora concordiense, en una charla interminable, una mañana de verano, donde el calor no opacó un reencuentro colmado de muchos temas por hablar.

Por unos minutos nos vamos lejos en el tiempo, cuando tenía Nely apenas cinco años, y como sus hermanos mayores concurrían a la escuela, -una escuela rural de esas que nutren el alma de los niños y logran que ellos la atesoren en su corazón para toda la vida- ella también quería asistir, pero aún no tenía edad, y en esas épocas la Educación Inicial aún no había incursionado dentro del sistema educativo en nuestra provincia. Y una mañana, en aquella amada Capilla “Virgen Niña” de la colonia, con mucha determinación, se aproximó a la maestra y le preguntó si ella podía ir a la escuela.

Capilla “Virgen Niña”, en la Colonia Oficial N° 5, un espacio sagrado durante la niñez de Nely Delaloye.

Rendida ante tan seductora  inocencia, y conocedora de esa particular ansiedad que suele embargarnos en la niñez, accedió la docente inmediatamente a su pedido, y así Nely dio inicio a su escolaridad, ya leía, ya escribía y, como no podía ser de otro modo, ya dibujaba.

Y esa maestra que gentilmente la había recibido en su aula, un aula plurigrado que constituía un espacio singular para aquella niñez de la colonia, acompañó a la pequeña en esa primera etapa de un proceso, que en ese momento ninguna de las dos sabía, se extendería por muchos años más.

La Escuela N° 18 “Santiago de Chile” hoy, la que otrora cobijó a Nely, cuando todavía era muy pequeña, pero ya dibujaba. Quizás haya estado aquí el despertar de una vocación que trascendería el paso del tiempo.

De ahí la importancia del rol docente cuando puede detectar esa capacidad, unida al entusiasmo, de un chiquillo por la expresión, más allá de los elementos que elija. No importa si es un lápiz, un crayón, un pincel, una paleta, y un soporte papel, lienzo, madera, etc. Nos manifiesta Nely que “al chico que le gusta pintar hay que brindarle herramientas, dejarlo que se exprese, que se ensucie, que experimente”.

Un objeto del mundo cotidiano, que Nely pintó con mucha precisión en su primera etapa artística, cuando su obra representaba fielmente la realidad.

En relación con esto, nos refiere sobre un proyecto que ella pudo llevar a cabo en un Centro de Desarrollo Infantil, en el que a cada niño se le entregó materiales para pintar,  y la consigna era que cada uno eligiera qué producir. Descubrieron allí nuevos colores, los que surgían de la combinación entre colores primarios, cada uno dio rienda suelta a su imaginación, tomó decisiones al momento de trabajar, y derivó en una grata experiencia para ellos; y se fueron todos con la satisfacción que genera una creación personal, y con el orgullo de portar cada uno su pintura.

Volviendo al recorrido de Nely, al finalizar sus estudios secundarios, ella había optado por la Informática, luego de la obtención del título universitario, se dedicó a la docencia, la vimos transitar las aulas del secundario y de profesorados, compartimos con ella alguna vez cátedras en las que se vinculaban el mundo tecnológico con el mundo lingüístico. Y nos agrada escuchar cuando nos dice que le gusta escribir y que mucho aprendió de nosotras, y de su amor por la lectura.

Sin embargo, la artista nunca había dejado de producir. Nos cuenta que se expresaba día a día. Pintaba ropa, bolsos, elementos que decoran el hogar. Estaba siempre en contacto con revistas y demás materiales sobre Arte. Hasta que en el año 2010 comenzó a participar en talleres de pintura. Nos manifiesta que su paso por la Escuela Técnica N° 2 de Concordia, donde se desempeñó como docente y formó parte del equipo directivo, le aportó un enorme aprendizaje y la fue llevando a involucrarse en mayor medida con el arte, ya que la institución cuenta con varios talleres relacionados con esta área.

Una descripción pictórica impecable de la Represa “Salto Grande”, seguramente observada con detenimiento desde orillas del Río Uruguay.

Por esos años -nos cuenta Nely- empezó su participación en talleres de pintura; en Concordia lo hizo en el taller “El círculo azul”, a cargo de Silvina Bacigalupo primero, y luego en “Casa naranja”, con Cecilia Palazzotti.

En un principio, se había volcado por el Realismo, es decir, un arte que refleja la realidad en forma objetiva, a partir de la observación de la cotidianeidad. Fue esta la primera etapa de su carrera.

Una naturaleza en plenitud que suma todos sus componentes, también entre las primeras producciones de Nely Delaloye.

Pero Nely buscaba algo más, quería ir por nuevos aprendizajes. Hasta que en el año 2021 es invitada a participar en una exposición virtual de la Galería Braqué, y obtiene allí el Primer Premio a la obra elegida por el público. Consistía el premio en objetos con la obra pictórica ganadora, remeras entre ellos. Y sucede en esa instancia algo muy significativo para su carrera, uno de los miembros del jurado quería conocerla, se trataba de Eugenia Melin, artista que dicta talleres de pintura abstracta, técnicas y recursos del arte abstracto. Fueron primero cuatro clases virtuales, y luego varios talleres y especializaciones, hasta comprobar que por ahí deseaba continuar.

“Iba en busca de algo más…”

Nely Delaloye
Armonía, calma, ¡cuánto nos genera! “Los colores de las sensaciones”. Pintura al óleo. Primer Premio a la Obra más votada por el Público. Galería Braqué. Año 2021.

Y en esta búsqueda permanente, en ese intento por reconocer su esencia, llega a la Escuela de Esencialismo, un movimiento pictórico creado por Heriberto Zorrilla y Helena Distéfano. “Esencialismo, una actitud ante el arte” es la obra escrita por estos autores para quienes quieran introducirse en el mundo abstracto. Y empieza ahí lo que podemos considerar una segunda etapa en la carrera artística de Nely Delaloye. Desde 2022 y hasta la fecha, en modalidad virtual y presencial, sigue su participación en talleres con estos ilustres artistas.

“Trato de incluir todos mis sentidos en cada pincelada”.

Nely Delaloye

Hemos seleccionado de aquí en más, para que nuestros lectores puedan apreciar, fotografías de una serie de cuadros que se encuentran en el Museo “Salto Grande”, que forman parte de la muestra “Sendero de sueños”, que componen este segundo ciclo del itinerario pictórico de la artista, y que casi todos fueron producidos en el año 2023, con la técnica de pintura al óleo, sobre bastidor entelado.

Nos explica esta insigne pintora concordiense que el esencialismo pictórico, que nace en la década del 80, apunta a un proceso creativo-cognitivo en el que se dejan de lado los estereotipos y se priorizan los impulsos, la intuición, lo que esta sugiera, sin pensar si está bien o está mal; no hay planificación. Solo selecciona de todo ese bagaje de conocimientos y técnicas que el artista posee, lo que quiere poner al servicio de ese cuadro que va a crear. Opina Nely que no es fácil, principalmente cuando se trata de un adulto que pudo haber crecido con otras posturas, en un determinado mundo de estructuras.

Paralelamente al trayecto formativo, fueron apareciendo las posibilidades de exposición en diversas galerías, como lo fue en el Palacio Barolo en ciudad de Buenos Aires; en Alvear Arte en la localidad de Banfield; en la Galería de Arte de El Bolsón; en “Espacio Los Vikings”, galería de Gustavo Linares, Buenos Aires; en “Espacio Zola”, también en Buenos Aires; Extimo, muestra anual del Taller de Esencialismo de Helena Distéfano y Heriberto Zorrilla, en noviembre de 2023.

En nuestra ciudad, esta pintora ha presentado su obra en el Salón de Turismo de la Municipalidad, también en el año 2023; y la Muestra Individual en Museo Salto Grande, antes mencionada. 

Museo “Salto Grande”. Exposición “Sendero de Sueños”, inaugurada el día 01 de febrero del presente 2024.

Destaca Nely, el valor de las exposiciones, que les permiten contactarse entre artistas, y contactarse con el público del mundo del arte, que es un público diferente, con otra mirada y otros intereses.

Volviendo al proceso creativo, nos expresa Nely que se trata de un proceso recurrente, “de un ir y venir hasta que me pregunto qué le puedo hacer para que guste más, y me detengo porque el mismo cuadro me indica qué hacer”. Y respecto de la finalización, nos expresa que se da cuando ella siente que ya expresó a través de la obra lo que quería, y lo deja a criterio del espectador, y espera que lo conmueva:

-Ya no intervengo. Comienza un diálogo con él; y en el caso de los cuadros de la muestra, no escribí el título para que el receptor no tenga una mirada condicionada, y pueda él, realizar su propia búsqueda, desde su subjetividad.

“Finalizar el cuadro me genera nostalgia. Lo llevo donde ya no pueda verlo,
así no me tiento para seguirlo”.

Nely Delaloye

Nely crea la obra y la brinda, generosamente, y nos apropiamos un poquito de ella, a sabiendas de que también nosotros seremos beneficiados a partir de nuestro propio buceo, porque ese cuadro tiene siempre algo para dejarnos, a quienes nos acerquemos con ese objetivo. Somos partícipes los receptores de ese sobresaliente proceso.

Y lo comprobamos en la exposición, frente a una de tantas producciones, logramos establecer esa conexión con el cuadro, un cuadro que nos genera sensaciones diversas, que parten desde lo visual al apreciar la composición, la luminosidad, las tonalidades cromáticas, y que entra enseguida en juego la imaginación, que nos lleva a la melancolía, a la emoción, a la reflexión, y salimos con la satisfacción de haber descubierto aquello que, en cierta manera, fuimos a buscar en esa obra de arte. O fue el arte que nos llevó a esa búsqueda.

Cuando surge la temática de las técnicas de pintura, inmediatamente Nely me nombra a Celina Duarte, una alumna no vidente a quien conoció en las aulas del Colegio “Alejandro Carbó”, y que actualmente lidera un taller de escritura en braille en un barrio de la ciudad. Y Nely, con esa peculiar sensibilidad que la caracteriza, pensó qué técnica sería la apropiada para que Celina pudiese sentir la obra. Y floreció un collage con técnica mixta, con incrustaciones de materiales diversos. Y a partir de ahí, un proyecto de arte inclusivo, una experiencia multisensorial, que pueda provocar sensaciones en ese receptor, y un mensaje en braille.

Un magnífico anecdotario forma parte de la historia de Nely, escrita en un libro de mil páginas y algunas más, sus palabras expresan esa convicción de quienes viven cada segundo con intensidad,  y la serenidad que les brinda el hecho de darlo todo en cada etapa, en la que hay siempre un sueño que abrazar.

Para ir cerrando nuestro escrito: “Sendero de sueños”. El nombre de ese grupo de cuadros que seleccionó para que formaran parte de la exposición en el Museo “Salto Grande”.

Define Nely los sueños como “el motor que nos impulsa a hacer caminos, que si les abrimos la puerta y los dejamos entrar, nos ponen una sonrisa en el alma”.

Desde hace muchos años que los sueños le van marcando el camino. Tuvo Nely momentos de mucho dolor a raíz de pérdidas irreparables. Cuando perdió a uno de sus hermanos, se sintió huérfana, -nos confesaba- como una niña sola, que se aferró a sus sueños cuando debió guardar su dolor. Y cuando el dolor nuevamente la golpeó, y debió una vez más prenderse de los sueños para salir adelante, tuvo la oportunidad de participar en una muestra pictórica bajo el lema “Homenaje”. Y decidió homenajear a los sueños, esos sueños que movilizan, como proyectos, lugares donde llegar.

“No tengo una hoja de ruta, sí un diálogo entre el cuadro y yo,
él me va diciendo por dónde ir, qué quiere mostrar;
y lo respeto, es ahí donde voy…”

Nely Delaloye

Unas horas antes de haber concretado esta charla, había aparecido la aprobación de lo que hoy es su nuevo proyecto, una muestra inclusiva de ocho artistas que exhiben entre ocho y diez obras, en Villa La Angostura, una especie de colectivo de muestra federal, con textos en braille, para que personas no videntes las puedan disfrutar, con música adecuada que acompañe, y sea así una experiencia multisensorial.

Y por momentos nos invadieron los recuerdos, recuerdos de instantes que fugazmente la vida nos había permitido en otros tiempos compartir, se introdujo meticulosamente la nostalgia, la charla se tornó reflexiva, también nos ganó la emoción, y conversamos, mucho más de lo que este artículo puede consignar, con esta excelsa artista, oriunda de la ciudad de General Campos, con una niñez en su preciada colonia, a la que vuelve bastante durante la conversación. Simplemente porque la infancia en el campo tiene otro sabor, el contacto permanente con la naturaleza, que en cada paso nos brinda una enseñanza, los juegos al aire libre, la suavidad del viento, los sonidos y los silencios, los colores del amanecer y los colores del ocaso, la solidaridad entre sus habitantes que en una misma lucha se encuentran día a día.

Colonia Oficial N° 5: los colores del ocaso constituyen el preludio de la culminación de una jornada agreste. Una fuente de inspiración, indudablemente.

La vida la trasladó a Concordia, donde reside desde hace muchos años; no obstante, todas esas imágenes que han alimentado su alma infantil, que han quedado protegidas en algún secreto lugar, frecuentemente se convierten en fuente de inspiración y es en esa maravillosa circunstancia que la artista toma el lápiz, el pincel, el papel, la tela, el bastidor, y da inicio a su obra.

“EXTIMO”. Muestra organizada por Helena Distéfano, bajo la dirección de Zulma García Cuerva. UBA Facultad de Derecho. Año 2023.

Nely Delaloye viene efectuando un amplio recorrido en el mundo del arte. Nosotros hemos tomado apenas una porción de su grandiosa carrera, puesto que nos resultaría imposible detallar cada paso de este admirable camino que la conduce siempre hacia nuevos horizontes, con la guía de sus sueños, que la fortalecen y la impregnan de luminosidad, para seguir, sin saber con precisión, hasta dónde, solo con la certeza de seguir.

“Si lo pudiera decir con palabras, no tendría razón para pintar”.
 
(Edward Hopper)

Texto y fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfín