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18 de junio de 2024

revistaalmas.com

Lee desde otra perspectiva

José Ramírez, “El Entrerriano”

“Yo nací en los montes entrerrianos…”

“El Entrerriano”, seguramente así lo identificaban en lejanas tierras australianas a José Ramírez, poeta y recitador nacido en Nogoyá, que alguna vez debió irse, pero que dejó en su lugar una partecita de su alma; y podemos los lectores reconocerlo cuando apreciamos su obra cargada de recuerdos de tiempos y espacios amados, añorados, que hallamos siempre en sus versos y en su prosa.

El ingreso a Hernández, lugar de nacimiento de José Ramírez, un pueblo que fue fundado en 1888, en el departamento de Nogoyá, que dista 80 km aproximadamente de Paraná, la capital entrerriana. (Fuente: https://solnoticias.com.ar/)

Literatura y realidad en la obra de José Ramírez

Estamos ante la presencia de un poeta realista, que describe circunstancias y personas muy caras a sus sentimientos, y que no descuida su condición de emigrante, de ahí el título de su libro más conocido “Un largo grito de desarraigo”. Rinde homenaje a innumerables personas, de su pequeño mundo infantil, como lo fueron sus padres y hermanos, y sus maestras; de sus días en Australia, de latinoamericanos que allá se instalaron; y a quienes han sido protagonistas de la historia de nuestro país, de la cultura, de la música.

Desarraigo, esa extraña sensación de quien deja su terruño, que Ramírez pone de manifiesto en la producción poética que compone este libro.

Disfrutamos de algunas de sus poesías

“Yo me quedé en mi pueblo…”, primer verso de un emotivo poema que tituló “Mi Pueblo Entrerriano”, para manifestar esa sensación de haberse ido y haber permanecido, como si en la maleta hubiese guardado un montoncito de tierra pueblerina, un soplo de aire entrerriano, mágicos instantes, sagrados recuerdos, y entrañablemente, el amor de sus seres queridos, y el sueño de amor por una niña que amó en silencio.

Mi pueblo entrerriano

Yo me quedé en mi pueblo

En el aire de Entre Ríos

En ese pago tan mío

Como el suyo lo es de usted.

Ese Hernández que soñé

En otros pagos lejanos

El de mis padres y hermanos

… y de amigos que dejé.

En tierra de mi niñez

… donde soñé el primer beso

Y una niña tan lejana

… solo en silencio la amé.

¿Sabrá ella alguna vez

Que fue parte de mis sueños?

¿Halló el amor en su dueño

O amor es solo una fe?

Es el mismo que anhela usted

O cualquier hijo de vecino

El que nos empuja al camino

El que nos pone de pie

Y nos levanta otra vez

Porque amor es esperanza.

El que duele como lanza

Clavada en el corazón

El que no entiende razón

Ni normas, ni directrices

Yo llevo mil cicatrices

… y vuelvo a amar otra vez.

Yo me quedé… ya lo sé

En el aire de Entre Ríos

Pienso… sueño… desvarío

Me llaman de la niñez, los recuerdos del pasado.

¡Yo nunca te he abandonado

Mi humilde pago querido,

Quien lo diga te ha mentido

… pues conmigo te llevé!

La estación de trenes, en torno a ella creció Hernández, al igual que miles de localidades entrerrianas. En 1887 fue inaugurado el ramal Paraná-Nogoyá. (Fuente: https://municipiosycomunas.com.ar/hernandez/).

“Campesino, hermano mío, te dejo mi admiración y respeto, a tu estirpe, a tu espacio y a tu tiempo. En cualquier lugar en donde habites”.
 
(José Ramírez)

“El álbum olvidado”, viejas fotografías que lo llevan a reflexionar sobre los movimientos migratorios, que han sido parte fundamental de nuestra historia; antes, por la llegada de inmigrantes al país; hoy, por la partida de argentinos al exterior. En un principio, el poeta es empático con aquellos que debieron irse; pero él mismo también se fue, por lo que entendemos que sabe muy bien de qué se trata esa rara sensación de estar y no estar, de un alma que se divide, que melancólica se torna, permanentemente.

EL ÁLBUM OLVIDADO

(o pensando en nuestros hijos)

Ayer mirando fotos

De un álbum olvidado

… recuerdos del pasado

Que mi madre guardó.

La vi cuando era niña

En brazos de un abuelo

…aquel hombre extranjero

Tan rubio como un sol.

Prendida de su brazo

Está una abuela “crioya”

… aquella raza india

Que su sangre cruzó

Cuando hace muchos años

Llegaron a mi tierra

Huyendo de una guerra

Que a Europa destrozó.

Y en ese mismo instante

Pensé en los emigrantes

Que vagan por el mundo

Dejando todo… todo

… luchando por los suyos,

Soñando por sus hijos

Con un mundo mejor.

… No me duele la nostalgia

No sé si usted me comprende

… me he forjado en esta tierra

Y la aprendí a querer

Pero sentí la pena

… de aquellos que dejaron

Amor, Patria y hogar.

Por eso… por mis padres

Abuelos… mis hermanos

Por todas las familias,

… por todo el que emigró

Les dejo como un rezo

El canto de esta noche

… será como el reproche

¡que un álbum me dejó!

Entre 1850 y 1890, Entre Ríos se destacó por el número de colonias que se crearon en su territorio. Mapa que configura los asentamientos migratorios en la provincia. (Museo Histórico Regional de San José, Dpto. Colón, Entre Ríos).
 

“Aquellos que cruzan el mar cambian de cielo pero no de alma”
 
(Horacio)

“La novia del Paraná”, un homenaje que Ramírez rinde a la eximia artista chamamecera, Ramona Galarza, durante su presentación en Australia. Con imágenes sensoriales diversas la describe el poeta, resaltando las virtudes de su “canto inmortal”. Desfilan en el poema el intenso verdor del paisaje correntino, el arrullo de las aves, la estampa de la Virgen María, la fe en Dios, los sollozos de un niño, los héroes de su provincia con acciones destacadas en luchas por la independencia de la patria, presencias todas en la música de la reconocida cantante correntina.

Ramona Galarza, una de las figuras más representativas del chamamé, grabó más de 30 discos, participó en varias películas, entre ellas “Alto Paraná”, donde este género musical comenzó a adquirir relevancia. (Fuente: https://www.cultura.gob.ar/se-apago-la-voz-de-la-novia-del-parana)

“Esperanza de pescadores”, una poesía realista que caracteriza a los pescadores, al igual que tantos poetas entrerrianos, porque la presencia del río en la provincia conduce, indefectiblemente, a plasmarlo en las diferentes manifestaciones artísticas, y con esa enorme masa de agua, a quienes son protagonistas de sus riberas, los pescadores, que con su esfuerzo constante, sin sucumbir ante ningún obstáculo, a pesar de que varios surgen, en particular los vinculados con las condiciones del tiempo, van en busca permanente de ese sustento cotidiano, sin perder jamás la esperanza, con la valentía y el ímpetu como emblemas, que son necesariamente requeridos para poder volver al hogar y hacer que los niños recuperen la alegría. Un poema que responde a la convicción de José Ramírez de no permanecer callado ante circunstancias adversas, ante el dolor de los que sufren por su compleja situación.

“… ¡para morirme tan libre como vos!”: entiende el preciado valor de la libertad, una peculiaridad en el pescador que, en esa instancia, el poeta reconoce.
“Ahí van los pescadores de mi pueblo…”, una imagen que se repite en toda la provincia de Entre Ríos, ante la presencia de los ríos Paraná y Uruguay, que se convierten en significativos recursos naturales.

“La esperanza es pasión por lo que es posible”.
 
(Soren Kierkegaard)

Las manifestaciones del arte argentino son una constante en la obra de José Ramírez. En este caso, presentamos el poema breve “Malambo Argentino”, en que el poeta exclama la actitud del bailarín de este género, que con mucho fervor responde a esa especie de reto que la música le impone. Incluye en él imágenes que muestran todo el atractivo de esta danza folclórica.

Tributo al malambo, baile dinámico de zapateo a cargo de hombres, acompañado de la guitarra.
Coreografía grupal, también frecuente en esta danza. (Fuente: https://www.infobae.com/cultura/2023/01/11/el-malambo-el-mas-argentino-de-los-festivales/)
 

Los valores humanos que guían al poeta

Frente a la obra de José Ramírez El Entrerriano, podemos observar la pasión con que escribe, el compromiso con los temas que su pluma selecciona, temas que surgen de la realidad misma en la que vive; la lealtad hacia tantas personas que gentilmente menciona en su obra, el valor que a ellas asigna, el homenaje que les rinde; y particularmente, la pureza en los sentimientos que expresa en cada verso.

Y quienes lo han conocido, hablan de una persona que ha cultivado valores humanos que lo convierten en un ser íntegro, cabal, que vive y siente una realidad de la que no escapa, contrariamente, se compromete con ella, desde todas las dimensiones.

Texto y selección de fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfín