Manuel Amiano, un músico que llega al alma de la ciudad

Concordia, una ciudad ubicada a orillas del Río Uruguay, al noreste de la Provincia de Entre Ríos, tiene un nombre más extenso, “San Antonio de Padua de la Concordia”. Fue fundada en el año 1831 y se destaca por su paisaje imponente, privilegio que el Uruguay le otorga, al encontrarse a sus orillas; por sucesos históricos acaecidos en la región; por el reconocimiento como «Ciudad Art Nouveau 2025 de América», por la Asociación Art Nouveau Buenos Aires (AANBA) y la Ruta Argentina del Art Nouveau (RANN), con el acompañamiento de la Secretaría de Turismo de la Nación; por la presencia de un piloto francés que, mientras desarrollaba su tarea de tendido de líneas aéreas, debió realizar un aterrizaje forzoso en las afueras de la ciudad por una avería en su avión, el escritor Antoine de Saint Exupéry, quien años más tarde escribió “El Principito”, y tuvo en ese mágico lugar su fuente de inspiración, el Parque San Carlos, y aquel castillo monumental, que miles de leyendas albergó; por la Represa Salto Grande, una obra que se propuso aprovechar la energía hidráulica del Uruguay, para lo que debió sacrificarse un paisaje natural bellísimo y una ciudad, la hoy llamada Vieja Federación.

“Lo que tengo en mi corazón y en mi alma debe encontrar una salida.
Esa es la razón de la música”.
(Ludwig van Beethoven)


Manuel Amiano, un Contador a quien no solo los números cautivaron, también la música, esa que nace desde los afectos más auténticos, que oficia de puente para transmitir todo lo que uno siente, por seres queridos, por espacios mágicos, por narraciones significativas. Esa música fue la que lo llevó, con gran entusiasmo, a componer e interpretar temas musicales tan preciados sobre nuestra ciudad.

Manuel Amiano fue miembro, primeramente, del Coro Estable de Concordia, cuando estaba a cargo de Enrique de Monte Caseros -un ícono de la cultura y de la música, fallecido en 2021-, y hoy lo es del Coro Cantabile, del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, dirigido por la Profesora Roxana Tavella.
Mantuvimos una extensa y cordial conversación con este excelente músico, instancia en la que nos contaba que había estudiado guitarra con el Profesor Omar Kueider; nos refería que en sus comienzos fue difícil, como todo lo que uno emprende siendo adulto, hasta que en un momento el Docente le indicó que fuese constante con la práctica diaria, lo intentó con mucho esfuerzo y logró su objetivo.
“La música da alma al universo, alas a la mente, vuelo a la imaginación, consuelo a la tristeza y vida y alegría a todas las cosas”.
(Platón)

Respecto de la melodía, nuestro interlocutor nos confesaba que él la sueña, la silba, la graba en el teléfono, y a partir de ahí trabaja con las notas, buscando la que mejor se adecue a su tono vocal. Y en cuanto a las letras, considera él que tiene cierta facilidad; siempre que tuvo la oportunidad, participó, en otros tiempos, en distintos concursos de poesía.

Con emoción nos hablaba Manuel de su familia, de su mamá que tocaba el piano, su hermano la guitarra; y un capítulo especial para su papá, que falleció cuando él tenía apenas diez años, y era quien los llevaba a la zona de Salto Grande, había un sector de ranchos, y uno para el armado de carpas, antes de la construcción de la represa; allí pasaban todo el verano, donde pescar, nadar y jugar, constituían la magnífica rutina diaria. Por todo lo que vivió y disfrutó en ese espectacular paraje, compuso la canción “Nostalgias de Salto Grande”, un espacio que no debe ser olvidado.
“Siempre hay un tipo de nostalgia por los lugares donde te reconoces a ti mismo”.
(Sam Shepard)

Nos contaba el autor que pudo presentar este tema musical en el Museo “Salto Grande”, durante un acto que se llevó a cabo a raíz de los sesenta años de la decisión de construir la represa. Y justamente cuando hablábamos de las satisfacciones que la música le había brindado, nos manifestaba que fue el haber podido interpretar la mencionada canción.

Le preguntamos a nuestro entrevistado por su género musical preferido al momento de interpretar una canción y nos respondió que la música litoraleña le gusta mucho, el chamamé canción en particular. Y sobre su canción favorita, “Nostalgias de Salto Grande”. Supone que mucho que ver tiene con su papá, con ese vínculo especial que mantuvo, más allá de los pocos años que pudo con él compartir.
“La familia es donde la vida comienza y el amor nunca termina.”
(Anónimo)
También destacaba como relevante para una carrera artística el hecho de que alguna persona o grupo musical interpretara una canción suya, como sucede con el Coro Cantabile que presenta sus temas en sus participaciones. Y nos explicaba Manuel algo que todo artista sostiene: “Una vez que a tu canción alguien la canta, ya no será tuya”.

Mencionamos en algún punto de la conversación los obstáculos, que como en toda carrera aparecen, y Manuel nos expresaba que toma todo con mucha calma, buscando siempre la forma de superarlos, pero que mucho no le afectan. Hoy se ha propuesto difundir estos temas tan valiosos para su ciudad, ayudar a que se conozcan, y seguir disfrutando de la música.
“Y si la memoria falla, las canciones siempre te harán recordar”.
(Ismael Mejía)

Al igual que el Castillo San Carlos, el edificio que se construyó junto al Naranjal de Pereda fue abandonado durante muchos años, hasta que en el 2016 un grupo de personas proyectó su puesta en valor y se iniciaron visitas guiadas, a cargo del Profesor e Investigador Paulo Tisocco, una de las personas con mayor compromiso por este sitio histórico. Y constituyó esta postal una nueva fuente de inspiración de Manuel Amiano, un chamamé canción con el que puede dar a conocer una porción de los primeros años de la ciudad de Concordia.


Quisimos saber cuáles eran sus nuevos proyectos: “Seguir escribiendo, disfrutando, ver posibilidades de actuaciones”. Todo lo expresado en un tono entusiasta, pero de mucha tranquilidad, disfrutando de lo que cada instante le ofrezca.

“La música es un mundo dentro de sí mismo, es un lenguaje que todos entendemos”.
(Stevie Wonder)
Para finalizar…
Ante cada imagen de nuestra Concordia, de la pluma, de la voz y del corazón de Manuel Amiano inmediatamente surge un homenaje a esos lugares sagrados, y a esa gente tan peculiar que los habitó, y que, a partir de su lucha, hizo crecer esta ciudad.
Paisaje, historia, relatos, recuerdos, sumados al talento, y a una exquisita sensibilidad, se ponen en juego, desatan una infinita emoción, y así surge un verso, ya pensado para que una voz y un instrumento musical le asignen un sonido, destinado a un público que podrá conocer, disfrutar y amar todo esto tan especial, que alguna vez fue abandonado, o descuidado, pero que, con el devenir del tiempo, ha sido rescatado, y fue la música quien le devolvió su dignidad. Y fue Manuel Amiano, este eximio artista concordiense, uno de los protagonistas de esta empresa tan noble y leal a nuestra identidad.
Solo nos queda agradecerle por su atención y cordialidad, por sus aportes para la elaboración de este artículo, y, por sobre todo, hacernos partícipes de su creación musical de excelencia.
Texto y selección de fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfin





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