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12 de abril de 2026

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Salto Grande en la memoria de muchos concordienses

Un rescate de vivencias en entrañables relatos de Marta Fabiola Müller

Salto Grande, antes de la construcción de la represa, cuando empezaban algunos hombres a vislumbrar la posibilidad de transformar la fuerza del río en energía eléctrica. (Fuente: Museo Provincial de la Imagen).

“Misionera por nacimiento y entrerriana por adopción”, así es presentada la autora del libro “Salto Grande. Rumores de un paraíso sumergido”, Marta Fabiola Müller, quien sintió la necesidad de descubrir lo que otrora había sido un gran paraíso, Salto Grande antes de la construcción de la represa, cuando la naturaleza intacta regalaba un paisaje increíble, protagonizado por el río Uruguay y una infinidad de elementos que lealmente lo acompañaban, rocas, vegetación, fauna, especies ictícolas variadas; sumados al paisaje humano conformado por la presencia de un significativo número de personas que allí se instalaban, con el fin de hacer más amenos los calurosos veranos, más gratos los fines de semana, más placentera la vida; ranchos y carpas fueron la inigualable opción para la vivienda de quienes permanecían varios meses allí, en particular durante las vacaciones de verano. Tristemente, todo quedó bajo las aguas del río a partir de la construcción del embalse de Salto Grande.

Y no eres mi pueblo.
Ni tampoco te veo bajo el cielo
que derrama su luz sobre la playa
y suspende golondrinas sobre el río.

 
(Luis Adolfo Seri, “Atlántida fluvial”)

Año 1898, cuando estudios, propuestas y proyectos comenzaron a diagramar la obra binacional.  (Fuente: https://www.saltogrande.org/historia.php).

Y al igual que lo sucedido con la pérdida irreparable de la ciudad de Federación, sumergida bajo las aguas de un lago, sucedió con la región de Salto Grande, borrada para siempre en nombre del progreso, “que traería grandes beneficios a todo el país”.

Año 1912,  cuando se presentó al Senado de la Nación una solicitud de concesión con el fin de explotar el caudal del Río Uruguay. (Fuente: https://www.saltogrande.org/historia.php).

Reconstrucción testimonial del lugar y de su gente, recuerdos que abruman, la nostalgia que siempre gana su partida, un tinte poético que no podía faltar, las ganas de eternizar todo aquello, inspiraron a Marta Müller, y su pluma no se detuvo hasta que, definitivamente, vio la luz “Salto Grande. Rumores de un paraíso sumergido”. Travesuras infantiles, amores y desamores juveniles, naufragios, inundaciones, todo lo que a orillas del soberbio Uruguay sucedía en aquellos años quedará atesorado por siempre en esta obra. Los mayores tendrán mucho por recordar; los jóvenes y los niños, mucho por descubrir.

La obra constituye un anecdotario de nueve relatos, a los que se incorpora un poema de la autora, “Salto Grande en versos libres”, y el tema “Nostalgias de Salto Grande”, del cantautor concordiense Manuel Amiano.

Nos comunicamos con Marta Müller, quien nos contaba que la escritura llegó a su vida a través de un taller literario, durante la pandemia. Entre las diversas tareas de producción escrita, surgió una consigna de escribir un poema, y un cuento con una frase que contuviera la palabra basalto; y nos expresaba la autora que en un principio le pareció difícil, sin embargo, esa roca de color oscuro, textura compacta y dureza considerable, se encontraba en el fondo del río Uruguay, entró en juego allí su imaginación, y algo surgió, una pequeña historia, la primera de muchas que, seguramente, irían floreciendo en el trayecto creativo de Marta.

“Escribir es como abrir una ventana y dejar que el mundo entre en tu habitación”.
 
(Haruki Murakami)

Marta Müller y su pasión por la investigación, apuntes, registros, testimonios, todo lo que con un gran esfuerzo pudo recopilar y plasmar más tarde en su libro.

Le preguntamos a nuestra entrevistada por los motivos que la llevaron a indagar sobre Salto Grande, y en principio nos relató una vivencia de su infancia, su primer contacto con el lugar, cuando una tarde de domingo, junto a sus papás y hermanos menores, concurrieron a ese espacio al que todos calificaban como magnífico, insuperable:

            -Tomamos la antigua Ruta 14, hasta el puente del arroyo Gualeguaycito, doblamos hacia la derecha y descubrimos un camino de arena, una hilera de árboles altos, unas casitas blancas, varios autos estacionados como en una lomada, y un sendero, una huella que conducía ciertamente al río, pero el río no se veía; ahí mi madre nos habría dicho que no nos acercáramos, y en esa altura nos quedamos, jugando. Fue la tarde más aburrida de mi infancia-.

Año 1936, un proyecto ante la Cámara de Diputados de la Nación, cuyos objetivos fundamentales eran la navegación, el aprovechamiento de energía eléctrica, la irrigación y el control de los efectos de las crecientes. (Fuente: https://www.saltogrande.org/historia.php).

Pero los años pasaron, y Marta fue escuchando relatos de vivencias que, con mucha emoción, narraban quienes habían conocido “ese paraíso”; personas que intercambiaban palabras con otras que también habían conocido el lugar, y parecía que por momentos volvían a ser niños. En tanto ella nos decía que a medida que escuchaba esas historias, iba escribiendo, corroborando siempre la información, confrontando datos, y cuando encontraba coincidencias en los recuerdos de unas y otras personas, concluía que los hechos habían ocurrido realmente.

Regresan las remembranzas
De aquellos saltos que ya no están
Pero llevo en mis sueños vivo
Aquel milagro original.

 
(Manuel Amiano, “Nostalgias de Salto Grande”)

Marta Müller en pleno proceso de investigación; dedicación y entrega ante un tema que con un enorme compromiso abordó, y que la introdujo, definitivamente, en el mundo de la escritura.

Y le llamó la atención a Marta ver tanta emoción en esas charlas, escuchó por ahí: “Si pudiera volver en el tiempo, viajaría sin dudas a Salto Grande”. Y fue cuando decidió llamar a esas personas y pedirles que le contaran lo que cada una sabía de ese mágico espacio.

Poesía, subjetividad y recursos que la literatura otorga, y que también forman parte de la expresividad de Marta Müller.

En cuanto a los recuerdos, algunas personas -a quienes la autora llamó “recordadores”- tenían algunos puntuales; otros, más ordenados. Y fue tanta la repercusión que en redes sociales tuvo el tema, que lo que en principio sería una carilla, se convirtió en un libro, que incluía todos los aportes de los distintos interlocutores que en esa instancia habían participado; y a esto sumó lo que la literatura pudo también brindar.

“La escritura es una exploración de caminos desconocidos».
 
(Tomás Eloy Martínez)

La contratapa del libro, con acertados comentarios de la autora y de la empresa editorial, que como paratexto, se constituyen en elementos que guían la lectura.

Al hablar con Marta de proyectos futuros, nos explicaba que muchos datos aún no han podido ser confirmados, si en algún momento eso sucede, habrá material para seguir escribiendo, y podrá surgir una segunda producción. Algo que desde ya muchos esperan.

Marta Fabiola Müller nació en la provincia de Misiones, vivió allí hasta los tres años, cuando su familia, por cuestiones laborales, decidió trasladarse a Concordia. Fue Analista Programadora (UNER), profesión que ejerció durante muchos años, hasta que la investigación y la escritura le fueron indicando un nuevo camino.

Para finalizar…

            Mucho podríamos decir luego de haber leído el libro “Salto Grande. Rumores de un paraíso sumergido”, y de haber dialogado con su autora, Marta Müller. Estamos ante una obra de excelencia, que nació mucho antes de la escritura de las primeras páginas del libro, que pasó primeramente por una etapa de búsqueda de información, de confrontación de datos, de exploración en mapas, planos, fotos, registros, y todo material que condujo a la autora a efectuar su propio análisis, y a extraer sus conclusiones.

Recién ahí comenzó la escritura propiamente dicha, bosquejos y textos borradores, escritura y reescritura, revisión, edición, y en ese punto, cuando el proceso productivo finalizó, llegó el instante de la socialización, el libro en manos del lector, que hoy puede disfrutar de una producción de calidad, académica, histórica, literaria, y humana. Porque un poco de todo esto contiene la obra, una reconstrucción testimonial, con una porción de literatura que tan bien acompaña, y agrada al receptor. Y un tema que emana una profunda nostalgia, con una particular sensibilidad al corazón de muchos concordienses.

Solo nos queda agradecer a Marta por su atención y disponibilidad, y por toda su colaboración para la producción de este artículo.

Texto y selección de imágenes: Prof. Nélida Claudina Delfin.