En las voces de tres insignes investigadores concordienses


El jueves 10 de septiembre pasado, la Asociación Cultural Sanmartiniana de Concordia “Juan de San Martín” llevó a cabo la Charla “Tres Miradas de un Héroe: San Martín desde Alberdi, Varela y Sarmiento”. Fueron los disertantes la Profesora Rosa María Reissenweber, la Profesora Graciela Guerrero, y el Profesor Diego García.


Recordemos que Don Juan de San Martín -padre del Libertador- era un militar español enviado al Río de la Plata, a la Banda Oriental primeramente. Años más tarde, fue designado Teniente de Gobernador de Yapeyú. Al transitar por estas tierras del noreste entrerriano, ya existía San Antonio del Salto Chico, paso obligatorio para llegar a Buenos Aires, de gran importancia para la comunicación. Ya instalado en Yapeyú, decidió crear estancias, en Corrientes y en Entre Ríos; entre ellas, la de Nuestra Señora de la Concepción del Mandisoví y Jesús del Yeruá. Mandisoví conformó un buen poblado, pero luego de un tiempo sus habitantes se fueron yendo. Se consideró ahí la necesidad de un poblado en este lugar; y el Presbítero Mariano del Castillo, sacerdote de Mandisoví, propuso la creación de Concordia, hacia finales de 1820. La ciudad se fundó, tras varias gestiones, el 29 de noviembre de 1831; recibió este poblado algunas personas de Mandisoví.

Este prestigioso evento cultural se realizó en el Museo Provincial de la Imagen, institución que contó con la Muestra Fotográfica “Raíces y Descendencia del Libertador”, en la que el público pudo disfrutar de magníficos retratos del Gral. José Francisco de San Martín, sus padres, hermanos, esposa, hija y nietas. Iremos compartiendo estas imágenes con nuestros lectores durante el presente escrito.

En primer lugar, el Profesor Diego García hizo referencias al marco histórico, del país y del mundo, al momento del viaje de San Martín al continente europeo, que se concretó en el año 1824. Había decidido partir por el contexto político de aquellos años, porque él había optado por no participar en los sucesos políticos del país, por un lado; y por otro, porque pensaba en la educación y en el futuro de su hija.
“Al americano libre corresponde trasmitir a sus hijos la gloria de los que contribuyeron a la restauración de sus derechos”.
(José de San Martín)

Destacó el disertante que la presencia de San Martín en Francia no pasó desapercibida. Se trataba de un protagonista de sucesos significativos en el continente americano. Europa atravesaba profundos procesos políticos, y su llegada generaba resquemores. Tenía en sus valijas los periódicos impresos de Buenos Aires, con información abundante, y el pensamiento ideológico de todo lo que pasaba en América. Una literatura que alteraba el orden impuesto en el continente, que se vería reflejada en los textos literarios del Río de la Plata.

Por lo antes descripto, San Martín se vio obligado a trasladarse a Inglaterra, donde fue recibido por amigos, entre ellos, John Robertson, comerciante inglés, con quien se había relacionado en procesos independentistas del Río de la Plata. En una reunión social, San Martín fue presentado como el conquistador de América, fue comparado con grandes protagonistas de la historia americana.

Solicitó más tarde el Libertador autorización para vivir en Francia, pero le fue denegada. Se reencontró en ese tiempo con su hermano Justo Rufino, de quien recibió una gran ayuda. Su situación económica era complicada, no recibía en esa época del gobierno de Buenos Aires, ni de Perú, el dinero que le correspondía.
“La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien”.
(José de San Martín)

En el año 1829, -explicaba el Profesor Diego García- el Gral. José de San Martín intentó regresar al país; pero en Montevideo se enteró de los graves problemas de nuestro país, las luchas internas, la renuncia de Bernardino Rivadavia, la muerte de Dorrego, factores que lo llevaron a tomar la decisión de distanciarse de Buenos Aires.
“Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas”.
(José de San Martín)

De regreso a Europa, volvió a Inglaterra, y se encontró con un panorama convulsionado, las revoluciones burguesas, el fin del Absolutismo. Las revoluciones liberales, que propiciaban la democracia, lo tensionaban a San Martín, quien sintió la necesidad de huir de ese país.

El Libertador se trasladó a Francia, primero a París, luego a Grand Bourg. Cuando la revolución sacudió nuevamente a Europa, en 1948, y París fue la precursora, se radicó en Boulogne sur Mer, donde desarrolló una vida apacible, hasta su fallecimiento en 1850.
«Mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles; mi edad mediana al de la Patria; creo que me he ganado mi vejez».
(José de San Martín)

Entre 1843 y 1846, tres representantes de la Generación del 37 quisieron encontrarse con el Gral. San Martín: Florencio Varela, Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento. No fueron en busca de un anciano, sino de una herramienta política e histórica para el futuro de su nación.
La Profesora Rosa María Reissenweber comparó las fuentes documentales, que son los escritos de estos tres pensadores, y mencionó coincidencias y disidencias.

«Escribo como medio y arma de combate, que combatir es realizar el pensamiento”
Alberdi, Varela y Sarmiento -expresaba la Profesora Reissenweber- tenían puntos en común:
-Eran los tres opositores al gobierno de Juan Manuel de Rosas, por tanto, exiliados. Y desde el exilio, se ganaron nuevos enemigos.
-Compartían una forma de pensar respecto del Libertador: “Tanta gloria y tanto olvido”.
-Tuvieron en común con San Martín, Bernardo O’Higgins, Artigas, y tantos otros protagonistas de sucesos históricos en el continente, la muerte en el exilio.
-Concordaban en cuanto a la simpatía por Urquiza; en el caso de Alberdi, le envió las “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”.
-Coincidían en la enemistad con Mitre, a quien le cuestionaban su gobierno centralista y autoritario, como si se tratara de la continuidad de la tiranía de Rosas.
No eran amigos entre ellos; se trataba de tres cabezas pensantes diferentes, cada uno tenía sus convicciones y sus condiciones -expresaba la disertante-.

Respecto del encuentro con el Gral. San Martín, la Profesora Reissenweber mencionó que Sarmiento lo describió como un hombre fuerte, su voz varonil, su aspecto físico sin los rasgos aindiados de los que le habían hablado en el Río de la Plata. Sintió una profunda emoción al encontrase con él. El Libertador le mencionó a Clemente Sarmiento, padre de Domingo Faustino Sarmiento, a quien recordaba y, a partir de ahí, le contó lo vivido en el cruce de Los Andes, le nombró las culebrinas, que eran cañones muy grandes que no pudieron cruzarlos, y fueron luego usados años más tarde por el enemigo. Se produjo este encuentro en Grand Bourg, en 1846. Sarmiento había llegado al Libertador por medio de una carta de recomendación del Gral. Juan Gregorio Las Heras.

Juan Bautista Alberdi destacó la humildad de San Martín, en sus palabras, en sus gestos, y hasta en su vestimenta. Al ver el modo cómo se consideraba él mismo, se diría que ese hombre no había hecho nada de notable en el mundo, porque parecía que él era el primero en creerlo así. Se había encontrado con San Martín en 1843.

“La patria es la libertad, es el orden, la riqueza, la civilización organizados en el suelo nativo, bajo su enseña y en su nombre.”
(Juan Bautista Alberdi)
Florencio Varela, sin embargo, lo vio diferente, habló de un deterioro en San Martín, quien por momentos se mostraba fuerte, y por momentos con algunas dificultades, como nerviosismo, enojos. Y por un problema en sus ojos, tenía inconvenientes para escribir. Este escritor había conocido al Libertador en el año 1844.

La Profesora Graciela Guerrero efectuó una conclusión sobre el tema. Expresó que para el Gral. San Martín, la soberanía estaba por encima de toda disputa interna. En cambio los tres intelectuales que lo visitaron, creían que con diferentes alianzas, con franceses e ingleses, se podría derrocar a Juan Manuel de Rosas.


Al momento de reconocer la gesta sanmartiniana -cerraba la Profesora Guerrero-, la pluma de Sarmiento, de Alberdi y de Varela lo hizo saber. Se trataba de la Independencia. Sus palabras contribuyeron significativamente a colocar en la escena de la gloria el nombre del General San Martín, rescatándolo de la ingratitud y del olvido.

Para finalizar
Queremos destacar la relevancia de este espacio cultural, que fue gestado por el Museo de la Imagen, y enaltecido por la excelencia en la investigación y en la disertación de la Profesora Rosa María Reissenweber, de la Profesora Graciela Guerrero, y del Profesor y Licenciado Diego García. Estamos ante tres profesionales de una magnífica trayectoria en el área de los Estudios Sociales, y de la Historia en particular; y de un gran recorrido en el área de la Docencia. Ha sido un enorme placer haberlos escuchado y haber podido seguir aprendiendo con ellos.
¡Muchas gracias, Rosa María Reissenweber, Graciela Guerrero, Diego García!
Texto y selección de imágenes: Prof. Nélida Claudina Delfin




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