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15 de septiembre de 2026

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Compromiso sostenido: LACEC continúa su ciclo de charlas sobre nutrición y prevención

Las licenciadas Guadalupe Barnada y Camila Carricaberry lideraron un nuevo encuentro abierto en Concordia, brindando herramientas prácticas para integrar hábitos saludables en la vida cotidiana.

Numeroso público asistió nuevamente a la convocatoria sobre nutrición organizada por LALCEC.

LACEC: una historia de compromiso con la salud de la comunidad

Rosa Borches, presidenta de LALCEC, en su incansable labor al frente de la organización local.

A lo largo de más de seis décadas, LACEC Concordia consolidó un papel fundamental en el ámbito de la salud local a través de campañas de prevención, jornadas intensivas de concientización y acciones destinadas a favorecer la detección temprana de distintos tipos de cáncer. También brinda estudios médicos, entre ellos mamografías, ecografías y análisis de laboratorio destinados especialmente a personas que no cuentan con cobertura social.

A estas acciones se suman el consultorio para adultos, destinado al control y seguimiento de pacientes, y diferentes propuestas de contención y rehabilitación para quienes atraviesan una enfermedad oncológica y sus familias. Entre ellas se encuentran el banco de pelucas y el espacio de rehabilitación física destinado a personas operadas de mama.

Actualmente, LACEC continúa desarrollando una intensa tarea gracias al trabajo de su comisión y al acompañamiento permanente de la comunidad, que se expresa a través de donaciones, peñas y diferentes eventos solidarios.

El temario que propusieron las profesionales en nutrición.

Nutrición y prevención: un ciclo que vuelve a encontrarse con la comunidad

En mayo de 2025, LACEC Concordia había iniciado un ciclo de charlas destinado a destacar, a través de la palabra de profesionales especializados, la importancia de una buena nutrición como parte de las estrategias de prevención y cuidado de la salud. Posteriormente, en agosto de ese mismo año, considerado el mes de la alimentación saludable, la institución profundizó esta temática con el propósito de promover hábitos saludables de manera sostenida.

En este marco, LACEC retomó el ciclo con una nueva charla abierta sobre alimentación saludable, destinada a brindar herramientas prácticas y accesibles para incorporar hábitos beneficiosos a la vida cotidiana.

María Guadalupe Barnada.

La propuesta estuvo a cargo de las licenciadas en Nutrición Guadalupe Barnada y Camila Carricaberry, quienes fueron convocadas por su experiencia en diferentes áreas vinculadas con la nutrición, la prevención y el acompañamiento integral de las personas.

Barnada cuenta con una trayectoria especialmente vinculada con la nutrición oncológica y los cuidados paliativos. Desde 2020 se desempeña como profesional independiente en instituciones y consultorios relacionados con el cuidado integral de pacientes oncológicos y personas en etapas avanzadas de enfermedad.

Camila Carricaberry.

Por su parte, Carricaberry desarrolla su actividad profesional en el CAPS La Bianca y en consultorios privados, donde trabaja en nutrición general y en diferentes patologías desde un enfoque integral. Su práctica incluye educación alimentaria, acompañamiento desde la psiconutrición y orientación para la prevención de trastornos de la conducta alimentaria.

Una mirada integral sobre la salud

El objetivo planteado fue ofrecer información práctica y sencilla que pudiera trasladarse a la vida cotidiana, especialmente al momento de tomar decisiones relacionadas con la alimentación.

Como punto de partida, se retomó la definición de salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entendida como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente como la ausencia de enfermedad.

Desde esta perspectiva, las profesionales remarcaron que la salud debe abordarse de manera integral. La dimensión física se relaciona, entre otros aspectos, con la alimentación y la actividad física; la dimensión emocional y mental, con los vínculos, la posibilidad de gestionar el estrés y contar con espacios de acompañamiento; mientras que la dimensión social se vincula con la comunidad y con la construcción de redes de apoyo.

¿Qué entendemos por alimentación saludable?

A partir de esta mirada integral, las nutricionistas propusieron revisar el concepto de alimentación saludable. Explicaron que una alimentación saludable es aquella que proporciona los nutrientes esenciales y la energía necesaria para desarrollar las actividades cotidianas y mantener el organismo en condiciones adecuadas.

Sin embargo, remarcaron que no existe una única forma de alimentación saludable válida para todas las personas. Las necesidades alimentarias deben contemplar el contexto, el estilo de vida, las características particulares y las condiciones de salud de cada individuo.

Aun así, señalaron algunas características generales que debería reunir una alimentación saludable: ser variada, equilibrada, segura y placentera.

La variedad implica incorporar los diferentes grupos de alimentos para favorecer el acceso a los nutrientes que necesita el organismo. El equilibrio supone consumirlos en cantidades adecuadas, evitando tanto las deficiencias como los excesos. La seguridad, por su parte, requiere una correcta manipulación e higiene de los alimentos: lavado de manos, adecuada limpieza de frutas y verduras y correcta cocción de las carnes, entre otras medida

La alimentación saludable puede ser variada, equilibrada, segura y placentera.

La alimentación saludable también debe ser placentera.

Frente a la idea extendida de que comer saludable significa comer aburrido, desabrido o poco atractivo, la propuesta buscó demostrar exactamente lo contrario: es posible alimentarse de manera saludable y disfrutar de lo que se come.

Una demostración concreta durante el break de la jornada sobre alimentación saludable y placentera.

Esa idea tendría luego una demostración concreta durante el break de la jornada, cuando los participantes pudieron degustar diferentes preparaciones y productos saludables elaborados por emprendimientos locales.

Del alimento natural al ultraprocesado

Al avanzar sobre la clasificación NOVA, las profesionales explicaron que el primer grupo está integrado por los alimentos naturales o mínimamente procesados, es decir, aquellos que provienen directamente de la naturaleza y que pueden atravesar procesos sencillos como el lavado, pelado o retiro de partes no comestibles, sin incorporar sustancias adicionales. Entre los ejemplos mencionados se encuentran los huevos y las carnes.

El segundo grupo corresponde a los ingredientes culinarios procesados, que son sustancias obtenidas a partir de alimentos naturales y que se utilizan para preparar o condimentar otros alimentos. Allí se encuentran, por ejemplo, el aceite de oliva, la harina, la miel, la sal y el azúcar.

El tercer grupo está conformado por los alimentos procesados, que atraviesan un grado de procesamiento relativamente pequeño, generalmente destinado a prolongar su vida útil o mejorar determinadas características. Entre los ejemplos se mencionaron los alimentos enlatados, el pan, la leche pasteurizada y los quesos.

Finalmente, se encuentran los productos ultraprocesados, que suelen contener diferentes aditivos —como colorantes, saborizantes y conservantes— y que frecuentemente presentan cantidades elevadas de azúcar, grasas o sodio. Las profesionales señalaron que un consumo elevado y sostenido de estos productos puede asociarse con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas hipertensión, diabetes, obesidad y alteraciones del colesterol.

Sin embargo, aclararon que esto no significa que los alimentos ultraprocesados deban interpretarse desde una lógica de “prohibido” o “permitido”. La propuesta apunta a buscar un equilibrio, priorizando los alimentos naturales y mínimamente procesados, incorporando de manera moderada los ingredientes culinarios y los alimentos procesados —que muchas veces facilitan la organización de las comidas— y procurando disminuir el consumo habitual de ultraprocesados.

Leer la lista de ingredientes: una herramienta para elegir mejor

Una de las herramientas prácticas propuestas durante la charla fue aprender a leer la lista de ingredientes de los productos que compramos.

A la hora de elegir entre diferentes productos, recomendaron prestar atención a dos aspectos: que la lista de ingredientes sea, en lo posible, corta y que los componentes sean reconocibles. La propuesta es poder identificar qué estamos consumiendo y comprender, dentro de nuestras posibilidades, la composición del producto.

Para llevar esta explicación a una situación concreta, se planteó una comparación entre distintos productos elaborados a partir de una misma fruta. Frente a la posibilidad de elegir entre una naranja entera, un jugo exprimido y un jugo en polvo, la recomendación general fue priorizar la fruta entera.

Al consumir la naranja completa se aprovechan sus fibras, vitaminas, minerales y agua. En el jugo exprimido, aunque continúa siendo una alternativa diferente a un producto ultraprocesado, parte de la fibra que se obtiene al consumir la fruta entera se pierde. En el extremo opuesto se encuentran los jugos en polvo, que son productos ultraprocesados y cuyo consumo se recomendó disminuir.

Llevar el conocimiento a la mesa

Después de revisar los conceptos, la charla pasó de la teoría a una pregunta concreta: ¿cómo llevar todo este conocimiento a nuestra propia casa?

Para responderla, las nutricionistas presentaron una herramienta que utilizan habitualmente en consulta: el modelo del plato saludable. Aclararon que se trata de una orientación general y que puede requerir modificaciones de acuerdo con las necesidades particulares de cada persona, por ejemplo, en quienes realizan una actividad física intensa o presentan alguna condición de salud específica.

La propuesta consiste en imaginar el plato dividido en tres partes. Primero se divide por la mitad y esa primera mitad se destina a las verduras, que aportan principalmente fibras, vitaminas y minerales. Pueden consumirse crudas o cocidas y se recomendó procurar cierta alternancia entre ambas formas de preparación.

La otra mitad del plato se divide nuevamente en dos. Un cuarto corresponde a los hidratos de carbono, que constituyen una fuente importante de energía para el organismo. En este grupo se encuentran los cereales —como avena, arroz, trigo, cebada, maíz y centeno—, las legumbres, las papas, la batata y el choclo.

El cuarto restante corresponde al grupo de las proteínas, donde se incluyen carnes de diferentes tipos, huevo y lácteos como leche y quesos. Las legumbres pueden ocupar también este lugar debido a que aportan tanto hidratos de carbono como proteínas, por lo que pueden utilizarse de acuerdo con la composición general de la comida.

A este esquema se suman las grasas saludables, presentes, por ejemplo, en aceites, frutos secos y semillas. Entre los aceites se destacó el de oliva, aunque también se aclaró que el aceite de girasol puede formar parte de una alimentación saludable.

Pequeños cambios, grandes posibilidades

Pequeños cambios, grandes posibilidades

Uno de los mensajes centrales de esta parte de la charla fue que no es necesario modificar toda la alimentación de un día para otro. Por el contrario, las profesionales propusieron pensar en pequeños objetivos posibles de incorporar progresivamente.

Una de las observaciones surgidas de la experiencia en consultorio es que el grupo de alimentos que suele estar más ausente en la alimentación cotidiana es el de las frutas. Por eso, una primera modificación podría consistir simplemente en aumentar su presencia diaria.

Los hábitos en un estilo de vida saludable contribuyen a mejorar la microbiota.

Lo mismo puede aplicarse a otros alimentos. Si una persona consume habitualmente fideos, por ejemplo, puede comenzar incorporando algunas opciones integrales, alternarlas con otras variedades o combinarlas con vegetales. La idea no es eliminar de manera automática los alimentos habituales, sino ampliar y mejorar progresivamente la calidad y variedad de la alimentación.

Los ejemplos presentados durante la charla mostraron distintas combinaciones posibles de verduras, hidratos de carbono y proteínas, demostrando que el modelo del plato saludable no constituye una receta rígida, sino una herramienta sencilla para pensar cómo organizar las comidas cotidianas.

De esta manera, la propuesta buscó que los asistentes pudieran salir de la charla no solamente con información, sino también con criterios concretos para leer etiquetas, reconocer los distintos niveles de procesamiento y construir platos más variados, equilibrados y nutritivos en sus propios hogares.

Preguntas, respuestas y cierre

Durante el break, además de compartir un momento distendido, se presentó una propuesta de alimentos saludables elaborados y aportados por distintos emprendimientos locales. Las trufas de banana fueron preparadas especialmente para la ocasión y la receta fue incluida en el folleto entregado a los participantes, para que pudieran reproducirlas en sus hogares. En esta preparación se utilizó una pequeña cantidad de miel porque las bananas estaban algo verdes. Se explicó que, cuanto más madura está la banana, mayor es su dulzor natural, por lo que puede utilizarse para endulzar naturalmente panqueques, budines, licuados y otras preparaciones, sin necesidad de incorporar endulzantes adicionales.

Los asistentes degustaron los alimentos saludables que prepararon distintos emprendedores locales.

También se ofrecieron galletitas con chips de chocolate elaboradas a partir de una premix proteica; hummus acompañado de salsitas y galletitas integrales; un budín de aspecto chocolatado elaborado con algarroba; turroncitos y frutos secos; y frutas frescas. Los productos fueron aportados por distintos emprendimientos y comercios locales, entre ellos Quimbo, Artesano, Casa Sana y Almendra. La inclusión de frutas y verduras buscó acompañar el eje trabajado durante la jornada sobre la importancia del consumo de vitaminas, minerales y fibras.

La propuesta permitió demostrar, de manera concreta, que una alimentación saludable no tiene por qué estar asociada a preparaciones poco atractivas o carentes de sabor. De hecho, el hecho de que no quedaran alimentos en las bandejas y los comentarios positivos de los participantes fueron tomados como una muestra de que es posible comer rico y saludable al mismo tiempo.

El espacio de preguntas

Luego del break se abrió un espacio para que los participantes pudieran realizar preguntas y compartir sus devoluciones sobre los temas abordados.

Integrantes de LALCEC Concordia entregaron un obsequio a las disertantes al final del evento.

El cierre recuperó así uno de los principales propósitos de la propuesta: acercar la alimentación saludable a la vida cotidiana, desde información clara, experiencias concretas y alternativas posibles, sin perder de vista que comer saludable también puede ser rico, accesible y placentero.

Texto y selección de imágenes:Prof. Sonia M. Galeano