En el norte entrerriano, Colonia Alemana, donde aquellos inmigrantes depositaron sueños e ideales

En el Departamento Federación, al noreste de la Provincia de Entre Ríos, se encuentra Colonia Alemana, localidad que junto a Colonia Mandisoví, conforma el Distrito Mandisoví.

Colonia Alemana fue fundada en el año 1883 por Don Miguel Rohrer. El poblamiento y el progreso de los primeros años se debieron a iniciativas y al esfuerzo de su fundador. Luego de su muerte repentina, fue su hijo, Rodolfo Rohrer, quien continuó su obra. A raíz de su centenario, en 1983, la Profesora Rosa María Reissenweber efectuó una Compaginación Histórica que tituló “Historia de Colonia Alemana”. De ahí obtuvimos la valiosa información que nos permitió interiorizarnos en todo lo inherente a este poblado federaense.
“La historia es un incesante volver a empezar”.
(Tucídides)

Natural de Suiza, Miguel Rohrer volcó sus ideas y su accionar en la entonces joven y creciente República Argentina, al igual que tantos inmigrantes que procedían de diferentes países del mundo. Se encontraba Don Rohrer en Buenos Aires, en 1879, cuando adquirió a Don José Lezama el campo llamado “Rincón de Mandisoví”, en la Provincia de Entre Ríos. Transacción que fue determinante para el posterior poblamiento de esas tierras, el que inmediatamente comenzó a idear, ni bien se ubicó en el lugar junto a su esposa y a sus cuatro hijos. Se dedicó en un principio a la actividad ganadera. Recibió por aquellos años la ayuda incondicional del célebre caudillo Miguel Guarumba, con quien forjó una sólida amistad.

La vida de Miguel Rohrer fue fructífera, pero breve, ya que falleció con apenas 51 años. Quedó su legado, su obra creadora, las primeras chacras de los colonos, sus viviendas, hacienda, cultivos, la escuela para los niños; y un modo de vida basado en el trabajo y el esfuerzo. Desde ese momento, su hijo Rodolfo Rohrer, quien se había ubicado en Europa para seguir sus estudios, decidió regresar al continente, se instaló en Colonia Alemana, y allí desplegó múltiples actividades sociales, políticas, económicas, culturales y religiosas.

El talento visionario de Don Miguel Rohrer le permitió analizar las condiciones naturales de un suelo que sería apto para tareas agrícolas, y la posibilidad de lotear tierras a colonos que podrían asentarse en la zona. Ya existía el antecedente del pueblo de Mandisoví, que había sido creado en el año 1777, por Don Juan de San Martín.
“El progreso solo puede construirse sobre los cimientos de la memoria y el aprendizaje de los errores”.

Luego de iniciadas las operaciones, se vinculó el fundador con inmigrantes que procedían de Alemania y de su Suiza natal, y logró interesarlos en su proyecto poblacional. Una vez instalados, y luego de superar las dificultades propias de la adaptación a la nueva tierra, a partir de 1886, fueron efectivizando la compra de los lotes.

Entre las primeras escrituras, aparecen los nombres de Augusto Wölfert, Francisco Preisler, Enrique Reissenweber, Emilio Heinz, Germán Kannemann y Enrique Kunz, Augusto Gerlach, Carlos Engelmann, entre otros.

En nuestra visita a Colonia Alemana, pudimos conversar con el Sr. Presidente de la Comuna, Don Sergio Capovilla, quien nos explicaba que se trata de una Comuna de Segunda Categoría, establecida desde este presente año 2026. Está conformada esta entidad por su Presidente, Secretario, Tesorero y 5 Consejeros. Posee hoy la localidad un número estimativo de 900 habitantes.

“La historia nos recuerda que los grandes logros tienen sus cimientos en los pequeños sueños”.

La Biblioteca Popular
La Biblioteca de Mandosoví fue declarada popular en el año 1902. Fue su primer bibliotecario el Sr. Santiago Wehrli, quien permaneció en el cargo hasta su muerte en 1822. Al año siguiente, fue designado el Sr. Teodoro Rohrer, sobrino de Rodolfo. En sus inicios registraba 20 socios, a los dos años ya eran 52. Fueron 922 las primeras obras catalogadas. Año a año los ejemplares fueron aumentando, y el registro de préstamos también. Fecunda fue su labor, hasta que en el año 1971 fue transferida a la Municipalidad de Chajarí, y se constituyó ahí en el núcleo central de la “Biblioteca Centenario”.

“… la sangre de los hermanos
Que amamos y ya no están…
De nuestros muertos queridos
Que nunca nos dejarán…
De los que dieron la vida
Porque amaron de verdad…
Los que eligieron morirse
Por no saber traicionar…
Los que encontraron la muerte
Buscando la libertad…
Los que dejaron sus huesos
En Malvinas y Soledad
¡Como raíz enterrada
Que algún día ha de brotar…!
(Julián Zini, “Compadre, ¿qué tiene el vino?”)
Templos y Cementerios

Durante los primeros años de Colonia Alemana hubo que organizar la vida religiosa, ya que sus habitantes no profesaban el Catolicismo. La Palabra de Dios llegaba para ellos a través del Culto Evangélico. Primeramente, las familias recibían la asistencia espiritual de Pastores Peregrinos, que recorrían la región, debido a que familias escocesas e irlandesas se habían instalado en la zona del Distrito Mandisoví. Fue el primer pastor el Reverendo Lachlan Mc Neill, que pertenecía a la Iglesia Presbiteriana Escocesa. También prestó sus servicios el Reverendo Joaquín Domínguez, procedente de la ciudad de Paysandú (República Oriental del Uruguay).

Entre los apellidos escoceses e irlandeses: Mc-Neill, Mc Donald, Farquharson, Fraser, Marley, Mac Loughlin, Buchananm Sullivan, Mc Lead.

Superadas algunas diferencias entre fieles alemanes y fieles irlandeses y escoceses, se edificó la Capilla, y junto a ella, el Cementerio. La primera inhumación ocurrió el 9 de noviembre de 1901, y correspondió a Elisabet Murchland; y el primer registro de bautismo, el 20 de abril de 1892, a la niña María Elisa Künz, nacida el 17 de noviembre del año anterior.
«Quienes descansan en esta tierra, dejaron su huella en nuestra cultura; respetarlos es un deber sagrado.»

Con el transcurso del tiempo, nuevas familias se fueron asentando en Colonia Alemana, muchas de las cuales practicaban el Culto Católico, por lo que para ellas se hizo necesaria la construcción de un templo católico. En esa instancia, Don Alfredo Hartwig donó un terreno en el que se edificó una capilla dedicada a San Antonio de Padua, en el año 1935. Integra la Diócesis de Concordia, y es atendida por sacerdotes de la ciudad de Federación.

La necrópolis se estableció en cercanías de la escuela de la localidad. El terreno fue donado, en 1888, por vecinos a la Provincia para escuela, capilla y cementerio, y corresponde a los lotes asignados por el fundador.

En el año 1985, una nueva comisión optó por construir una nueva capilla, sueño que se concretó en 1992. El nuevo templo recibió donaciones de varios lugares de la zona; entre ellos, el Sagrario y la campana, que fueron traídos de la Iglesia Inmaculada Concepción de la Vieja Ciudad de Federación.


La Escuela Primaria
Ni bien comenzaron los colonos su nueva vida en la zona, una escuela primaria fue creada. Una pequeña construcción con vivienda fue edificada para tal fin. Su primer maestro fue Don Federico Schreiber. La institución era de carácter privado, subvencionada por los padres de los alumnos. El segundo docente fue Don Francisco Erben; fue durante su gestión que la escuela pasó al Consejo General de Educación de la Provincia de Entre Ríos. Se denominó Escuela Elemental Agropecuaria “Gregorio Aráoz de Lamadrid”, base de la escuela actual que lleva el número 3.

Un nuevo edificio de la Escuela N° 3 fue inaugurado en el año 1910, en el marco de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo. Con reformas y ampliaciones, este edificio se conserva actualmente.

Visitamos esta entidad educativa y mantuvimos un diálogo cordial con la Sra. Directora, Profesora Malvina Pezzelatto, y con la Profesora Paola Dalmolín, quienes nos hablaron de la localidad en general, y de la escuela en particular. Nos manifestaba la Sra. Pezzelatto que cuenta en este 2026 con 51 alumnos, y desarrolla sus actividades en el turno mañana. Con satisfacción y entusiasmo, las docentes nos contaban proyectos y actividades diversas que se llevan a cabo, y el especial acompañamiento de las familias de los alumnos.

“Ser maestro es poseer una condición que no nos abandona y que nos lleva a ser testigos de la verdad, a corregir el error, a estimular al que avanza, a animar al que duda, a alegrarnos en todos los momentos de nuestra vida con el que triunfa…”
(Amalia Celia Troncoso de Scatena, “Evocaciones de una maestra entrerriana”)

Es una escuela de cuarta categoría, con cuatro docentes de grado, dos de ellos a cargo de grados múltiples. Además, profesores de Educación Física, Educación Musical, Artes Visuales y Educación Tecnológica; el Nivel Inicial, con niños de 3, 4 y 5 años, que asisten diariamente a la sala única.
“Un buen maestro puede crear esperanza, encender la imaginación e inspirar amor por el aprendizaje”.
(Brad Henry)

Actividades Económicas
En cuanto a sus actividades económicas, Colonia Alemana fue progresando en forma constante. Se cultivaron hortalizas y frutales en el ámbito doméstico; práctica vitivinícola a cargo de pequeños productores; cereales y oleaginosos con fines comerciales. El suelo fue apto para la cría de ganado vacuno, ovino y equino. También varios vecinos desarrollaron oficios de carpintería, herrería, mueblería, molienda de granos, lechería, quesería, bodegas; una fábrica de zapatos, y una de termómetros.


No faltaron actividades comerciales como almacén de ramos generales, carnicería, acopio de cereales, y determinados servicios como maestros, peluqueros, periodistas, fotógrafos, entre otros.

Nos manifestaba el Sr. Capovilla que hoy se mantienen las actividades agrícolas, pero se les han sumado la apicultura, la citricultura, la forestación y aserradero.

Para finalizar…
Construcciones centenarias, un bellísimo paisaje, un culto al pasado, el tesón de su gente, su fe, su religión, han hecho de Colonia Alemana una localidad pujante, próspera, que no ha detenido su crecimiento, que muestra con orgullo su historia, que vive el presente, que se une a los cambios sociales, que no defrauda los sueños de aquellos primeros colonos, que vislumbra y que proyecta un futuro que beneficie a generaciones futuras, a quienes tiene mucho por legar y que, si entienden el mensaje de abnegación y esfuerzo de sus antecesores, lo tomarán y lo continuarán, en beneficio siempre de su amada comunidad.
Agradecimientos:
Al Sr. Presidente de la Comuna de Colonia Alemana, Don Sergio Capovilla; a la Sra. Directora de la Escuela N° 3 “Aráoz de la Madrid”, Profesora Malvina Pezzelatto; y a la Profesora Paola Dalmolín, quienes gentilmente nos recibieron y nos entregaron información significativa para la redacción de este artículo; a Camilo Fernández, personal de la Comisaría de Colonia Alemana, por la orientación que nos dio al arribar a la localidad.
Texto y selección de fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfin




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