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6 de julio de 2026

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“Alemanes del Volga, la vigencia de un pueblo”

En la voz de Darío Wendler, el intenso recorrido de un pueblo en busca de su lugar

Darío Wendler, descendiente de Alemanes del Volga, referente y estudioso de la historia de esta comunidad en Valle María, director del museo de dicha localidad. (Gentileza Sra. Delfina Moreyra).

Participamos el sábado 27 de junio último de una charla sobre “Alemanes del Volga. La vigencia de un pueblo”, presentada por el investigador de Colonia General Alvear, -Departamento Diamante- Darío Wendler.

Darío Wendler junto al Director del Museo Provincial de la Imagen, y a personas que, incansablemente, trabajan por conservar y difundir la historia de una comunidad que, desde 1870 aproximadamente, empezó a radicarse en nuestro país.

Inició el disertante su exposición hablando de las emociones de quienes un día tomaron la decisión de dejar su espacio nativo en busca de nuevos horizontes, de sus sensaciones, sus miedos, sus dudas; de sus raíces, de lo que significa el desarraigo, de la llegada a un nuevo lugar por habitar, y de las causas que los condujeron a la emigración.

Presentación del disertante a cargo del Director del Museo Provincial de la Imagen, Sr. Fernando González, responsable junto a su equipo de trabajo de innumerables eventos culturales para Concordia y la región.

La narración del Sr. Wendler hace alusión al año 1750, cuando unas 40000 personas partieron de Alemania a vivir en la región del Volga. Hablar de emigración implica efectuar un análisis de los motivos, la conexión entre los hechos, y el entorno físico, geográfico, político, económico y cultural. Fueron decisiones que les trajeron consigo nuevos pensamientos.

Yo brindo mis trovas por vos inmigrante
Tu surco es la huella de esfuerzo y valor.
Los pueblos del mundo recuerden mi grito:
¡Tu raza y la mía morimos de pie!

 
(José Ramírez, “Muchacha inmigrante”)

Un público que a través de la escucha atenta y la interacción con el Sr. Darío Wendler, reflejó un gran interés por la temática desarrollada. (Gentileza Sra. Delfina Moreyra)

Luego el historiador describió el contexto europeo en el siglo XVIII, el Iluminismo, movimiento espiritual, intelectual y cultural, conocido como “el siglo de las luces”. Sus pensadores establecían que la razón humana es la luz, la que produce investigación, la que puede construir una sociedad sin desigualdades, garantizando los derechos de cada persona, priorizando el desarrollo de la educación, la política y la administración de un país. Fueron estos principios en contra de los dogmas religiosos y las tradiciones conservadoras de la Edad Media, marcada por la tiranía.

El Profesor Federico Domé, miembro de Warum Nicht SUDAMÉRICA, una red que busca conectar con descendientes de alemanes en el continente. (Gentileza Sra. Delfina Moreyra)

Nació este cambio radical en Inglaterra, de ahí pasó a Francia, Alemania, y tuvo varios referentes que influyeron en el pensamiento e ideología de sucesos que vinieron después, como la Revolución Industrial -cuando se pasó de una economía basada en la agricultura y la producción artesanal a otra dominada por la industria y la fabricación mecánica-, la  independencia de Estados Unidos en 1776, y la Revolución Francesa en 1789.

El Profesor Leonardo Kerbs, un referente charruense de la colectividad de Alemanes del Volga que se radicaron en la región, expone sus testimonios de enorme valor que a lo largo de los años ha ido descubriendo y recopilando.

Entre sus principales representantes se destacaron: John Locke, Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Denis Diderot, Montesquieu, David Hume e Immanuel Kant.

A partir de la industrialización, las personas iniciaron el traslado del ámbito rural a las ciudades, lo que trajo como consecuencia la aglomeración de individuos, ya que no estaban los núcleos urbanos preparados para recibir tanta cantidad de gente. Y es en esa instancia cuando un grupo importante de alemanes emigró a Rusia.

Revista Brückenbauer, historia, cultura, costumbres, tradiciones, de los Alemanes del Volga, en alemán y en español; y a partir de la cuarta edición, también en portugués.

Por estos años -nos menciona Darío Wendler- comenzó la Guerra de los Siete Años, que se libró entre 1756 y 1763, y fue extensa en todos los sentidos. Prusia, aliada con Inglaterra y Portugal, invadió el actual territorio de Polonia; ahí reaccionaron los franceses, a quienes se les unieron Rusia, Austria, Suecia, y varios estados alemanes.

Libros, mapas y demás registros escritos que pueden ser consultados ante curiosidades y cuestionamientos del público que asistió a este valioso evento cultural.

En Rusia, la zarina Catalina II, llamada “La Grande”, impulsó el movimiento migratorio hacia la región del Volga, en la estepa rusa, otorgando grandes beneficios a los inmigrantes, como la exención de impuestos y del servicio militar, la libertad religiosa e idiomática. De este modo, en un largo y devastador viaje, los alemanes recorrieron 3600 km hasta llegar a destino, en condiciones precarias, lo que conllevó la muerte de muchísimas personas en el camino.

Fotografías, cartas y demás escritos que testimonian la vida de las primeras comunidades de descendientes de Alemanes del Volga en nuestro país.

En la estepa rusa, sufrieron también las consecuencias de un clima sumamente adverso y perjudicial. Fue duro el arranque, vivían agrupados, muchos no eran agricultores, no conocían las tareas agrícolas.

Luego de cien años de vivir ahí -nos narra el disertante-, un grupo tomó la decisión de venir al continente americano, ya que comenzaron a cambiar las condiciones de vida, como la obligatoriedad de siete años de servicio militar, lengua, escuelas y religión rusas. Se produjo la rusificación: Rusia para los rusos. Esto con el zar Alejandro II en el poder.

Pero triunfaron la fe y las herramientas,
Triunfaron la tierra y el trigo, triunfaron
Hombres y mujeres que, al igual que las
Figuras que les mostraban sus gastadas biblias,
Sembraron con lágrimas y cosecharon
Cantando, como nuevas musas de los campos.

 
(Jorge Santa Cruz Dutruel, “El dolor de los inmigrantes”)
 

Dos símbolos, dos patrias, la que lo vio nacer, y la que lo vio prosperar, con imágenes de la vida cotidiana en este país que a muchos abrió sus puertas.

Fue en ese momento cuando América fue calificada como “Tierra de Esperanza”. Aquí explicaba Darío Wendler que en la provincia de Entre Ríos vivían, estimativamente, 300000 personas; y en la República Argentina, 1500000, aproximadamente, es decir, una nación por construir. Por esto, quienes estaban al frente del gobierno, quienes tenían un proyecto de país, querían modernizarlo, y determinaron abrirlo, necesitaban poblarlo.

HABÍTAME…
Que mi tierra vacante palpita abierta
De amor y sol
Habítame, es mi tierra la que espera
Que pongas el corazón
Como una semilla nueva…

 
(Rubén Fracalossi, “Yo, Entre Ríos”)

Mapa que señala las colonias alemanas que fueron fundadas a orillas del Río Volga.

Los Alemanes del Volga llegaron a un país moderno liberal: Nación, Constitución, Libertad, con la Ley de Inmigración y Colonización, la Ley de Aduana, la Casa de la Moneda, una red ferroviaria centralizada, la exportación de carnes; en Educación, la Ley 1420, que decretaba una educación obligatoria,  gratuita y laica.

Bienvenido tus brazos,
Si no más fuertes, más hábiles
Para el trabajo;
Y tu sonrisa contagiosa,
Y tu voz bullanguera,
Y tu alegría gritona
Y tus ojos azules:
Síntomas de un nuevo cielo…

 
(Fernán Silva Valdés, “Bienvenida al gringo”)

Darío Wendler en interacción con un público que acompañó a través de la escucha atenta y pudo al final de la exposición manifestar sus inquietudes.

En la provincia de Entre Ríos -nos manifestaba Darío Wendler-, el Gobernador Ramón Febre recibió al primer grupo migratorio, al que se le asignó una chacra; tierras y herramientas se iban pagando en determinados plazos, no así los víveres. Corría el año 1877; al año siguiente se instalaron en la Colonia General Alvear. El último contingente data de 1924. Con el transcurrir del tiempo, fueron fundando colonias y aldeas, además, en las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa y Chaco, que contribuyeron con el progreso del país.

“Instantes de nuestra memoria”, en alusión a imágenes de Valle María, durante los primeros años de vida de los inmigrantes.

Hoy, sus descendientes guardan celosamente su historia, conservan las costumbres y tradiciones de sus antepasados como el primer día, se comprometen y difunden todo lo inherente a esta comunidad que solo sabe de trabajo y esfuerzo, de compromiso y dedicación.

Bellísima expresión del poeta santafesino José Pedroni, cuya vida transcurrió en ciudades casi pueblos; en Gálvez durante su infancia, en Esperanza desde los 20 años. “El hombre de esos ámbitos fue el referente de sus poemas y el paisaje santafesino el que eligió para elevar a categorías universales”. (Prof. Beatriz Rambaldo).

Entre los herederos de aquellos primeros grupos migratorios se encuentra el Sr. Darío Wendler, responsable de la charla que se llevó a cabo en el Museo de la Imagen. Estuvieron sus tatarabuelos entre los miles de ciudadanos que de Rusia emprendieron el viaje hacia la República Argentina con el fin de trabajar en el campo. Un nuevo capítulo representa la llegada, los primeros años, la vida en nuestro país, el que quedará para un próximo artículo, a partir de una entrevista realizada al Sr. Wendler.

¡Qué rudos y fuertes fueron
Los gringos de aquel comienzo!
Le dieron dura a la tierra
Para sacarle el provecho
Y la tierra generosa
Les devolvió tal esfuerzo
Porque ahora estaba linda
Toda vestida de nuevo,
Luego vendieron cosechas
Para ganar el progreso
Y nacieron criaturas
Con nacionales derechos…

 
(Juan Pablo Zapata, “El reloj del abuelo”)

Agradecimientos:

Al Sr. Darío Wendler, por su predisposición y valiosos aportes; al Sr. Federico Domé y al Sr. Leonardo Kerbs, por su colaboración; al Sr. Fernando González, Director del Museo de la Imagen, y a la Sra. Delfina Moreyra, de la misma entidad, por su atención y generosidad cada vez que efectuamos alguna consulta.

Texto y selección de fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfin