Darío Wendler, sus investigaciones, un trabajo constante para preservar el ilustre legado de sus antepasados

Como habíamos mencionado en el artículo anterior, tuvimos la posibilidad de dialogar con el Sr. Darío Wendler, quien ha trabajado, y lo sigue haciendo, de manera incansable, en busca de información sobre los movimientos migratorios de la comunidad de alemanes que, en primer lugar, se habían instalado en Rusia, en la región del Río Volga, hacia 1750; y posteriormente, 100 años después, un grupo de ellos determinó su partida al continente americano, cuando las condiciones de vida ya no eran las que les habían ofrecido durante los primeros años de su estadía.


En cuanto a su formación académica, el Sr. Wendler es Licenciado en Administración de Empresas; sin embargo, debido a todo lo que de él escuchamos sobre la comunidad de Alemanes del Volga, sobre aspectos históricos, geográficos, culturales, debido a tanto conocimiento unido a una gran pasión por todo lo que nos cuenta, le preguntamos por su profesión. Su respuesta:
-Soy un gran curioso, que busca respuestas a las preguntas de la ciencia, esto es, el dar inicio a un proceso de investigación, al que se le suman lecturas, entrevistas, confrontación de datos, análisis, conclusiones-.
Pero soy lo mismo
nieta de tu sangre.
Siembra de ese sueño
que tuvo por cuna la proa de un barco
y en lento camino hacia raíces hondas
extravió los mares, resumió distancias
y ahogó soledades
bajo la ancha sombra
de los paraísos…
(María Beatriz Bolsi de Pino, “Abuelo inmigrante”)

Esta curiosidad, que lo condujo a la investigación, fue enfocada en la historia de sus antepasados. Darío Wendler nació en Entre Ríos, durante su niñez escuchó a sus padres hablar de sus antecesores; estuvo siempre rodeado de adultos que leían, que exploraban, que buscaban respuestas a miles de preguntas.

A partir de sus investigaciones, ha recopilado este distinguido historiador numerosas fotografías de tiempos remotos, del arribo de los colonos, y de los primeros años de vida en la región. Generosamente ha compartido con nosotros este caudal de imágenes, algunas de las cuales incluimos en este escrito.

Una de las reflexiones, muy interesante ciertamente, de nuestro entrevistado se relaciona con el hecho de realizar siempre estudios de datos, de información concreta; pero se desconoce la subjetividad de los inmigrantes, sus emociones. Muchas veces se pueden realizar conjeturas, se infiere que ellos no estarían cómodos, estarían rodeados de dudas, de incertidumbre respecto del futuro, y del futuro de sus hijos. Se encontraban a miles de kilómetros de su lugar de origen, por lo que cuestionamientos permanentes les habrán surgido.
¿Cuántas lunas amargas, cuántos soles lejanos
traías en la rústica vasija de tus manos?
(Orlando Punzi, “Carta al abuelo gringo”)

Entre los subtemas que Darío Wendler abordó, se encuentra la llegada de los Alemanes del Volga a la República Argentina, de ese primer contingente de alrededor de 1000 personas que se establecieron en Colonia General Alvear -hoy a 2 km al este de Valle María-, localidad que había sido creada por el gobierno nacional en respuesta al convenio con ellos en su arribo en 1877.
Sentada en su silla, cansada de tiempo
En tardes de estío bajo del parral,
Su angustia inmigrante contaba leyendas
De tierras lejanas, de un pueblo natal.
Tu mano temblona entre mis cabellos
Trenzaba ternuras y ensueño feliz,
Y en ese regazo de eterno cariño
El hada del cuento velaba por mí…
(Víctor Lamanna, “Abuela inmigrante”)


Uno de los primeros obstáculos fue que la intención del Gobierno nacional era que cada familia se estableciera en sus respectivas chacras, teniendo en cuenta el concepto político de poblar el territorio para poder gobernar. Y las familias estaban habituadas a vivir en pequeños poblados o aldeas, y trabajar en el campo; destacaban sus miembros que la Escuela y la Iglesia constituían el centro de la vida en el pueblo, Dios y la educación de sus hijos, por lo que requerían de la vida en comunidad. Con un gran sentido fraternal y solidario, los inmigrantes se mantuvieron unidos en sus convicciones y, luego de unos meses de disputa, finalmente el gobierno les permitió que fundaran sus aldeas. Se fijó el 21 de julio de 1878 como fecha de establecimiento de las cinco primeras aldeas: Valle María, San Francisco, Protestante, Spatzenkutter y Salto.

Mas sus pupilas mojadas
con llantos de mil ausencias
se secaron de esperanza
al ver esta noble tierra
que esperándolos estaba
para borrar con su sol,
las noches de tantas guerras;
que esperaba para darles
un arado y una reja,
trigo de paz para el pan
y un rancho para querencia…
(Luis Landricina, “Casi gringo”)

Hablamos, además, con este eximio historiador sobre las fuentes a las que la comunidad de Alemanes del Volga, acudió durante su proceso investigativo. Entre los instrumentos que posibilitan obtener los datos necesarios para el desarrollo de cada fase del proceso, nos mencionó anécdotas, relatos documentados, crónicas, memorias, entrevistas; además de fuentes de historiadores.

Destacó el Lic. Wendler las crónicas que su tatarabuelo, Nicolás Gassman, había escrito, desde que aún estaba en Rusia, hasta su muerte; una obra que fue traducida y que se encuentra entre sus herederos: “Crónicas de Nicolás Gassman”.
Perdieron con el cambio…; perdieron el idioma,
La novia melancólica, el hermano, el amigo…
Ganaron la batalla del monte y su paloma,
Y en la llanura arada, la batalla del trigo…
(José Pedroni, “Nueva Patria”)

Entre las memorias, se encuentra una en particular, de 50 hojas, que el vecino Pedro Salzmann escribió; cuando al ver que sus antecesores iban muriendo, quiso conservar sus vivencias, y luego una comunidad religiosa imprimió, y así pudo permanecer.
Si acaso una noche sintieras nostalgias
O te quema el pecho la duda más cruel,
Levanta tu frente, sigue tu camino…
Te espera la gloria de un mundo mejor…
(José Ramírez, “Muchacha inmigrante”)

Respecto de los proyectos que vienen, Darío Wendler nos explicaba que el trabajo es constante; la creación de una fonoteca en el área de Cultura, la que permitirá conservar y difundir los registros de la lengua que la comunidad habla.

En cuanto a la variedad lingüística de los descendientes de Alemanes del Volga, que se habla en Entre Ríos, nuestro interlocutor nos contó que fue declarada “parte integral del patrimonio histórico y cultural de la Provincia de Entre Ríos”, por la Honorable Cámara de Senadores, en el año 2024.

Entre sus fundamentos, el documento expresa:
“Es esencial destacar que la variedad lingüística de los descendientes de los alemanes del Volga no solo es un medio de comunicación, sino también una expresión de la identidad y la historia de una comunidad arraigada en nuestra tierra. Cada palabra, cada expresión, lleva consigo siglos de tradición, de experiencias compartidas y de vínculos familiares que se entrelazan con la historia misma de Entre Ríos”.

Sobre el idioma alemán, también nos manifestaba el Sr. Wendler que en el Jardín Maternal Municipal de la localidad se está elaborando un proyecto para enseñarles a los niños que allí asisten, cuyas edades oscilan entre los primeros meses de vida y los tres años.

Transcribimos un magnífico poema de Darío Wendler en el que, con mucha nostalgia, describe su escuela primaria, el antes y el hoy de una entidad educativa que a tantos niños ha entregado herramientas para enfrentar la vida.

Poema a la Escuelita Monteagudo
Las blancas, las grises, las negras nubes
todas recorren los mismos caminos celestes del cielo.
Los gurises, las gurisas, los rusos y las rusas,
todos recorren las verdes lomadas, por los marrones caminos.
De las chacras, de las costas, del bañao,
de todos los rincones han llegao.
En sulky, en carro, a caballo y caminando,
de todos los rincones van llegando.
En bici, en moto y en auto hoy siguen andando
no importa cuando, siempre van llegando.
En invierno, en verano, la escuela los sigue esperando
y de lunes a sábados, en un tiempo fueron estudiando.
Los bancos, el negro pizarrón y las blancas tizas
a los niños cada día los sigue esperando.
Y la celeste y blanca, cada día sigue flameando.
Hoy, ya cien cumpliste, y siempre para todos estuviste.
Nosotros hoy aquí, un homenaje te rendimos
porque sos la escuela que en nuestro corazón te quedaste.


Amamos las empresas corajudas,
Pero solo queremos el coraje en la paz.
Veamos siempre, hermano, en tu raza y la mía,
La reconciliación de todas las razas.
(Marcelino Román, “La raza”)
Para finalizar…
Realizamos en este artículo una síntesis de este material tan significativo, para la comunidad de Alemanes del Volga, y para la historia de la Provincia de Entre Ríos. El trabajo del Licenciado Wendler es interminable, la investigación no se detiene, tampoco las acciones. Su enorme compromiso lo lleva a transitar senderos a veces complejos, como ha sido siempre la realidad de sus antepasados, quienes le brindaron un legado insustituible. Sin embargo, esa dura realidad, a cada generación de Alemanes del Volga, le fue marcando el camino, un camino donde los desafíos se afrontaban con valor, con empeño, con trabajo arduo, y principalmente, con una voluntad inquebrantable.

Darío Wendler se define como “un gran curioso, que busca constantemente respuestas a muchos cuestionamientos”, y lo es, pero esa curiosidad, junto a una sólida formación académica, y a una personalidad colmada de valores humanos que lo convierten en una persona íntegra, lo hacen un historiador, un intelectual, un gestor cultural, un guía turístico, un poeta, un actor, una persona cabal que se propone seguir luchando por el bien de su comunidad.
Solo nos queda agradecerle a nuestro entrevistado, por su atención y gentileza, por compartir su infinita producción.
Texto y selección de imágenes: Prof. Nélida Claudina Delfin
![]()




Más historias
“Alemanes del Volga, la vigencia de un pueblo”
Capacitación docente: ¿por qué la ciencia vuelve a defender la escritura cursiva?
Nuestra bandera, su creador, sus luchas y sus enseñanzas.