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29 de junio de 2026

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Capacitación docente: ¿por qué la ciencia vuelve a defender la escritura cursiva?

La propuesta reunió investigaciones internacionales y experiencias de aula para derribar mitos y revalorizar la escritura manuscrita como una herramienta clave para la alfabetización y el desarrollo del cerebro.

La presentación de la capacitación sintetiza el aspecto fundamental del contenido del curso, la letra a mano y su importancia en el desarrollo cognitivo.

Detrás de cada trazo hay procesos cerebrales, aprendizaje y desarrollo humano.

En tiempos donde las pantallas ocupan cada vez más espacio en la educación, una pregunta volvió a instalarse entre docentes y especialistas: ¿sigue teniendo sentido enseñar letra cursiva?

La respuesta fue el eje de la capacitación docente «La Letra Cursiva como Herramienta de Desarrollo Cognitivo», organizada por la Subsecretaría de Educación de la Municipalidad de Concordia, a cargo de la Prof. Nélida Amam, y dictada por la Prof. Sonia Mabel Galeano. Se realizó el 27 de junio en la Esc. Sec. Cesáreo B. Quirós. A lo largo del encuentro, los participantes fueron invitados a repensar la escritura desde una perspectiva diferente: no como una simple forma de hacer letras bonitas, sino como una herramienta que involucra al cerebro, el movimiento, la memoria y el aprendizaje. Una experiencia para descubrir que ninguna escritura es igual a otra.

La jornada propició un espacio de escucha y reflexión sobre el papel de la escritura cursiva en la alfabetización actual.

La jornada comenzó con un ejercicio sencillo pero revelador. Cada participante escribió el mismo texto utilizando las cuatro tipologías gráficas: imprenta mayúscula, imprenta minúscula, cursiva minúscula y cursiva con iniciales mayúsculas.Luego se compararon los escritos. Las diferencias aparecieron inmediatamente: tamaño, inclinación, presión, ritmo, continuidad del trazo, espacios, organización y velocidad. La actividad permitió comprender que escribir no consiste únicamente en reproducir letras. Cada persona desarrolla un gesto gráfico único, producto de la interacción entre su sistema nervioso, su desarrollo motor, su historia de aprendizaje y sus características individuales. Esa enorme cantidad de variables también permitió reflexionar sobre otro aspecto: analizar científicamente la escritura humana requiere considerar múltiples factores, lo que explica por qué no pueden hacerse interpretaciones simplistas.

La observación guiada permitió identificar las múltiples variables presentes en la escritura manuscrita y su relación con el desarrollo humano.

Derribando algunos mitos sobre la cursiva

Durante muchos años se instaló la idea de que la letra cursiva era una práctica antigua, innecesaria o meramente estética. Sin embargo, las investigaciones actuales muestran un panorama muy diferente. Uno de los principales mitos sostiene que la imprenta es suficiente porque es la que aparece en libros y pantallas. Sin embargo, los diseños curriculares argentinos continúan promoviendo el aprendizaje de las distintas formas gráficas de escritura, considerando que cada una cumple funciones diferentes. Otro error frecuente consiste en pensar que escribir y teclear producen los mismos efectos sobre el aprendizaje.La neurociencia demuestra justamente lo contrario.

Durante la capacitación se compartieron investigaciones científicas que respaldan la importancia de la escritura manuscrita en el desarrollo cognitivo

Lo que hoy dice la ciencia

Diversos estudios internacionales realizados por investigadores como James y Engelhardt, Audrey Van der Meer, Ruud Van der Weel, Askvik y otros especialistas en neuroeducación coinciden en una conclusión: escribir a mano activa el cerebro de una manera mucho más amplia que escribir con un teclado. La formación manual de cada letra requiere integrar simultáneamente: percepción visual; coordinación ojo-mano; motricidad fina; planificación del movimiento; memoria de trabajo; atención sostenida. Esa combinación genera una huella neuronal más rica, favoreciendo la comprensión, la memoria y la alfabetización. En otras palabras, cuando un niño escribe, no solo produce letras: está construyendo redes cerebrales.

La importancia de las ondas cerebrales dentro de las explicaciones e imágenes sobre la activación mano-cerebro que se dio en el curso.

La cursiva como organizadora del pensamiento

La escritura cursiva presenta además una característica particular: el movimiento es continuo. Al unir las letras sin interrumpir constantemente el recorrido del lápiz, el cerebro organiza secuencias motoras cada vez más automáticas. Esto permite que, con la práctica, el esfuerzo deje de concentrarse en «cómo escribir» para destinarse a «qué escribir». Esa automatización favorece la fluidez, la producción de textos y la organización del pensamiento.

La capacitación combinó actividades prácticas con fundamentos científicos, favoreciendo la participación y el análisis colectivo.

Una herramienta para acompañar a quienes más lo necesitan

Uno de los momentos más valorados de la capacitación fue el análisis de las investigaciones del neurólogo Robert Melillo sobre la relación entre escritura y neurodesarrollo.Su enfoque plantea que la escritura manuscrita —especialmente la cursiva— puede convertirse en un importante recurso de intervención para niños que presentan dificultades específicas del aprendizaje.

Del movimiento al aprendizaje

Otro de los conceptos desarrollados fue el de los «objetos de expertise».Las letras no son reconocidas de manera innata por el cerebro.Cada vez que un niño observa una letra, la reproduce, siente el recorrido del lápiz y corrige su forma, construye representaciones neuronales cada vez más sólidas.Por eso, escribir no solo sirve para comunicar ideas.También enseña al cerebro a reconocer las propias letras.

La infografía ayuda a comprender la importancia del uso del lápiz y el papel.

Más allá de la caligrafía

La capacitación concluyó con una secuencia progresiva para enseñar cursiva respetando el desarrollo infantil. Antes de escribir palabras completas, los niños practican movimientos amplios, bucles, ondas y trazos básicos que luego se transforman en familias de letras y, finalmente, en escritura funcional. Este enfoque busca comprender que enseñar cursiva no significa exigir prolijidad desde el primer día, sino acompañar un proceso de organización motora y cognitiva.

Cada trazo se convirtió en una oportunidad para descubrir la singularidad de la escritura y su vínculo con los procesos cognitivos.

Una práctica con futuro

Lejos de representar una habilidad del pasado, la escritura manuscrita vuelve a ocupar un lugar relevante en las investigaciones sobre aprendizaje.La evidencia científica muestra que el acto de escribir moviliza procesos que ninguna tecnología ha logrado reemplazar completamente.En una escuela atravesada por la cultura digital, recuperar la escritura cursiva no implica rechazar las nuevas herramientas, sino reconocer que el lápiz continúa siendo un poderoso instrumento para pensar, aprender y desarrollar el cerebro.Como quedó demostrado durante la capacitación, detrás de cada trazo existe mucho más que una letra: hay movimiento, memoria, emoción, identidad y aprendizaje.

La capacitación reunió a docentes interesados en conocer las evidencias científicas que respaldan la enseñanza de la escritura cursiva.

Una propuesta para poner en práctica lo trabajado.

Agradecimientos: A Mónica y Emilce de la Secretaría de Educación por facilitar las imagenes del curso.

Texto y selección de fotografías: Prof. Sonia Mabel Galeano.