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26 de julio de 2026

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Neurociencia y educación: enseñar con el cerebro, el cuerpo y el corazón

En una conferencia magistral, el Dr. Hernán Aldana invitó a los docentes a mirar el aprendizaje desde una perspectiva diferente: comprender que el cerebro aprende con el cuerpo, las emociones y los vínculos.

En el marco de la Jornada Pedagógica de Actualización Docente «Concordia se encuentra para pensar la educación», la Subsecretaría de Educación y Cultura, junto con la Secretaría de Desarrollo Humano y la Municipalidad de Concordia, promovieron un encuentro de capacitación destinado a docentes de todos los niveles y modalidades. La jornada tuvo como eje central la conferencia del Dr. Hernán Aldana, quien abordó los vínculos entre neurociencias y educación, ofreciendo herramientas fundamentadas científicamente para enriquecer las prácticas de enseñanza.

Con un estilo dinámico y participativo, el Dr. Hernán Aldana interactuó constantemente con el público, manteniendo cautiva la atención del auditorio durante casi dos horas.

La educación atraviesa un momento de profunda transformación. Los avances de la neurociencia han permitido comprender que aprender no consiste simplemente en incorporar información, sino en modificar el cerebro a través de experiencias significativas. Bajo esta premisa, el Dr. Hernán Aldana, médico especialista en Neurociencias y Educación y uno de los principales divulgadores científicos del país en este campo, desarrolló una conferencia que invitó a los docentes a revisar muchas de las prácticas tradicionales de enseñanza.

Con un lenguaje claro, ejemplos cotidianos y sólidos fundamentos científicos, Aldana mostró que el aprendizaje comienza mucho antes del contenido: empieza en el cuerpo, continúa en las emociones y se consolida en la relación que el estudiante establece con quien enseña.

«El cerebro no sale a buscar información. La información entra a través del cuerpo.»
Dr. Hernán Aldana

Leer el cuerpo antes que el cuaderno

Uno de los primeros ejes abordados fue la importancia del lenguaje corporal. El especialista describió tres perfiles frecuentes de estudiantes: quienes llegan desmotivados, aquellos atravesados por emociones negativas y los alumnos que se sienten seguros, curiosos y con deseos de participar.

Una de las láminas utilizadas para acompañar e ilustrar los principales conceptos desarrollados durante la conferencia.

La postura, la mirada, el tono de voz y la forma de ocupar el espacio comunican mucho antes que las palabras. Un cuerpo retraído suele expresar miedo, inseguridad o desconexión emocional; en cambio, un cuerpo abierto y participativo refleja disponibilidad para aprender.

Aldana insistió en que el docente debe aprender a observar esas señales, porque detrás de cada postura existe una historia personal que merece ser comprendida.

Una de las láminas que más impactó al auditorio: cómo la falta de sueño afecta el cerebro y condiciona los procesos de aprendizaje.

«Antes de enseñar contenidos, aprendamos a leer el cuerpo de nuestros alumnos.»

Aprender es transformar el cerebro

Desde la neurociencia, aprender significa crear nuevas conexiones neuronales. Cada experiencia de aprendizaje fortalece las sinapsis, reorganiza circuitos cerebrales y modifica la estructura funcional del cerebro.

Pero este proceso requiere tiempo. La repetición, la práctica, el repaso y la aplicación del conocimiento son indispensables para consolidar la memoria.

Por ello, el error no constituye un fracaso, sino una parte natural del aprendizaje. Equivocarse permite que el cerebro compare, corrija y fortalezca sus redes neuronales.

«Las sinapsis cuestan. El cerebro necesita tiempo, práctica y repetición para aprender.»

Los cuatro pilares del aprendizaje

Apoyándose en las investigaciones del neurocientífico Stanislas Dehaene, el conferencista explicó que el aprendizaje efectivo descansa sobre cuatro pilares: la atención, el compromiso activo, la retroalimentación del error y la consolidación mediante el sueño y el repaso.

Uno de los esquemas presentados durante la conferencia para explicar los cuatro pilares del aprendizaje desarrollados por el neurocientífico Stanislas Dehaene.

La atención constituye la puerta de entrada del conocimiento. Sin atención, la información difícilmente llegue a convertirse en memoria duradera.

Pero captar la atención no depende únicamente del contenido. También intervienen la curiosidad, la emoción, el movimiento y la manera en que el docente logra involucrar a sus estudiantes.

«Solo se aprende aquello a lo que prestamos verdadera atención.»

El cuerpo también enseña

Uno de los conceptos más innovadores de la conferencia fue comprender que la relación entre cerebro y cuerpo funciona en ambos sentidos.

Las emociones modifican la postura corporal, pero también la postura influye sobre el estado emocional.

Mantener una actitud corporal abierta, mirar a los estudiantes, desplazarse por el aula y transmitir entusiasmo genera un clima mucho más favorable para el aprendizaje.

Del mismo modo, el estrés prolongado incrementa el cortisol y dificulta procesos esenciales como la atención, la memoria y la resolución de problemas.

«Si el cuerpo está disponible, el cerebro también lo estará.»

El Dr. Hernán Aldana explicó cómo la integración de los sistemas exteroceptivo, propioceptivo e interoceptivo permite al cerebro percibir el entorno, reconocer la posición del cuerpo y registrar los estados internos, procesos fundamentales para la atención y el aprendizaje.

La escritura manuscrita fortalece el aprendizaje

Uno de los apartados más interesantes estuvo dedicado a la escritura a mano.

Las investigaciones muestran que escribir activa simultáneamente áreas relacionadas con el lenguaje, la percepción visual, la planificación motora y la memoria. La práctica sistemática de la escritura mejora también la lectura y la comprensión de textos.

Aldana destacó además que tomar apuntes manuscritos obliga al estudiante a sintetizar y elaborar la información, mientras que escribir en computadora favorece, muchas veces, una copia literal de lo escuchado.

«Escribir a mano no solo mejora la escritura; también mejora la manera en que el cerebro aprende.»

Se aprende enseñando

Otra de las ideas desarrolladas fue que explicar un contenido constituye una de las estrategias más eficaces para aprender.

Cuando un estudiante enseña, organiza sus ideas, sintetiza la información, detecta errores y construye nuevas conexiones conceptuales. De allí la importancia de promover la tutoría entre pares, la autoexplicación y el aprendizaje cooperativo.

Otra de las láminas utilizadas para acompañar e ilustrar los principales conceptos desarrollados durante la conferencia.

Como sintetizó Aldana:
«El gran talento del ser humano no es solamente aprender; es aprender enseñando.»

El docente que deja huella

Hacia el final de la conferencia, el especialista propuso un ejercicio que conmovió al auditorio:

«¿Recuerdan a los docentes que marcaron sus vidas?»

Las respuestas coincidían en un mismo patrón. Los maestros inolvidables no eran necesariamente quienes dominaban más contenidos, sino aquellos que transmitían entusiasmo, cercanía y confianza.

Uno de los gráficos presentados durante la conferencia muestra cuáles son los factores que ejercen mayor influencia sobre el aprendizaje, según la evidencia científica.

Apoyándose en las investigaciones de John Hattie, Aldana recordó que el mayor impacto sobre el aprendizaje depende de la calidad del docente y de la relación que construye con sus estudiantes.

La mirada, la sonrisa, la voz, los gestos, el desplazamiento por el aula y la pasión con que se enseña constituyen auténticas herramientas pedagógicas.

«Los alumnos aprenden de lo que enseñamos, pero también de cómo somos mientras enseñamos.»

Enseñar con mente, cuerpo y corazón

La conferencia concluyó con una invitación a recuperar el sentido más profundo de la tarea docente.

En tiempos atravesados por la tecnología y la inteligencia artificial, aquello que ninguna herramienta podrá reemplazar es la presencia humana del educador.

Cada docente posee una historia, una voz, una manera única de explicar y de construir vínculos. Esa autenticidad es la que convierte una clase en una experiencia memorable.

Porque, como expresó el Dr. Hernán Aldana al cerrar su exposición, los docentes que dejan huella son aquellos que logran despertar en sus estudiantes el placer de aprender. Y esa huella permanece mucho después de que los contenidos hayan sido olvidados.

«Los docentes inolvidables dejaron en nuestro cuerpo el placer de escucharlos y el deseo de seguir aprendiendo.»

Agradecimientos:

revistaalmas.com agradece al Dr. Hernán Aldana por compartir generosamente el material de su conferencia, permitiendo que este artículo refleje con mayor fidelidad los conceptos desarrollados durante su exposición.

Texto y selección de imágenes: Prof. Sonia M. Galeano.