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3 de agosto de 2026

revistaalmas.com

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Escuela “Salto Grande”, 40 años de apostar al futuro.

En las voces de quienes han cumplido, desde su rol, con la noble misión de educar

Las puertas de la Escuela “Salto Grande” se abrieron aquel frío 30 de junio para todas aquellas personas que quisieron compartir la celebración por el cuadragésimo aniversario de su fundación. Una jornada marcada por la reflexión, la nostalgia, la emoción y la gratitud.

Con paso firme, con objetivos precisos, con convicciones claras, con esfuerzo constante, con infinitos desafíos enfrentados, la Escuela Secundaria N° 5 “Salto Grande” llegó a sus 40 años de recorrido en favor de la educación de adolescentes y jóvenes de la querida localidad de La Criolla.

La Criolla, una localidad que no detiene su andar, que ha sabido de luchas y adversidades y que, a partir de la creación de la escuela secundaria, jóvenes y adultos cuentan con nuevas herramientas para su desarrollo y crecimiento.

Hemos sido afortunados al  haber transitado un pedacito de este largo camino, y de tener la posibilidad de seguir acompañando de algún modo a esta prestigiosa entidad educativa, que inició su trayecto el día 30 de junio de 1986; pero que mucho antes un grupo de personas y entidades de la región habían determinado la necesidad de su creación, cuando la mayoría de los niños que finalizaba su escolaridad primaria quedaba sin chances de continuar con su formación secundaria, necesidad que definió un conjunto de acciones que condujo al logro de la tan anhelada meta.

Palabras y coloridas imágenes conforman el marco ideal para los festejos por los cuarenta años de la querida Escuela “Salto Grande”. Fue responsable de este bellísimo diseño la Docente y Ex-alumna Graciela Torales.

El 30 de junio de este 2026, cuando esta institución se vistió de gala para celebrar sus 40 años, pudimos decir presente una vez más. Y así, reencuentros, recuerdos, palabras,  y una gran emoción, se convirtieron en protagonistas de aquella significativa jornada.

Izamiento del Pabellón Nacional por el Director Departamental de Educación de Concordia, Profesor Alejandro Ramírez, y la Rectora de la Escuela N° 5 “Salto Grande”, Profesora Fabiana Almirón.

Rescatamos las voces de quienes optaron por permanecer en la Escuela “Salto Grande”, de aquellos que hicieron frente a muchos desafíos, que crecieron en su profesión, y que hicieron crecer a la institución, que no escatimaron esfuerzo, contrariamente, lo duplicaron cuando las circunstancias lo requerían, y hoy con alegría, emoción y agradecimiento, comparten este instante de vida escolar inolvidable.

Una placa que simboliza la pertenencia a la Escuela “Salto Grande”, que sintetiza el trabajo de tantas personas que hicieron de la escuela un espacio de aprendizaje, de encuentros, de oportunidades. Obsequio de los miembros del Equipo Directivo actual, Profesoras Fabiana Almirón, Stella López y Carolina Purgart, ex-alumnas de la institución.

Conforman el equipo directivo tres Profesoras que adolescentes fueron Alumnas de la escuela, las vimos crecer, egresar, continuar estudiando, hasta que en algún momento decidieron regresar, regresar allí donde había transcurrido su maravillosa etapa de educación secundaria. Ellas son: su Rectora, la Profesora Fabiana Almirón, su Vicerrectora, la Profesora Stella López, y su Secretaria, la Profesora Carolina Purgart.

Fabiana Almirón, Stella López, Carolina Purgart, no podemos dejar de recordar con emoción aquella etapa adolescente, cuando cursaban ellas sus estudios secundarios en la Escuela “Salto Grande”, cuando lejos estaban de esta posibilidad que, a partir de su formación académica, la vida les brindó.

Con orgullo podemos expresar que, además de las mencionadas docentes, otros ex-alumnos han optado por la formación docente, y han vuelto a la Escuela “Salto Grande”, desde ese lugar. Ese día, con mucha alegría, nos reencontramos con las Profesoras Graciela Torales, María Elisabet Núñez, con la Docente Gisela Leonardelli, quien en algún momento de su carrera también fue parte de la institución, y con el Ingeniero Agrónomo Walter Silva Müller.

«Quien planta un árbol, planta una esperanza», en esta instancia, como justo homenaje a quienes sembraron la primera semilla de este proyecto educativo. La Sra. Gisela Leonardelli, ex-alumna de la Escuela “Salto Grande”, junto a su hijo Juan, nieto del Sr. Jorge Silva, quien con esfuerzo y perseverancia, pudo concretar el tan anhelado sueño de la escuela secundaria para La Criolla.

Voces de quienes por segunda vez han elegido la Escuela “Salto Grande”

Profesora Fabiana Almirón:

En primer lugar, la Profesora Fabiana Almirón, nos habló de estos cuarenta años de historia, de sueños compartidos, de desafíos superados, y de historias de vida que encontraron en esta escuela un lugar para crecer, aprender y construir un futuro. Sus palabras:

Los años han pasado, aquella adolescente que transitaba feliz las aulas de la Escuela “Salto Grande”, se ha convertido en la gran Profesional de la Educación que hoy vemos. Fabiana Almirón sigue transitando la escuela, pero desde otro lugar, consciente de lo hasta acá realizado, pero también de lo mucho que aún hay por hacer, de lo mucho por mejorar, y de muchos sueños por concretar.

-Cuarenta años pueden medirse en calendarios, pero una escuela no se mide por el tiempo. Una escuela se mide por las huellas que deja en las personas, por los valores que transmite, por las oportunidades que genera y por la comunidad que es capaz de construir-.

Esta eximia profesional, indefectiblemente, piensa en su historia personal:

-Aquí fui estudiante. En estas aulas crecí, aprendí, soñé y me formé como persona. Más tarde tuve el enorme honor de regresar como docente, acompañando el crecimiento de tantos jóvenes. Y el destino, junto con el esfuerzo y la vocación, me regalaron el privilegio más grande que podía imaginar: titularizar como rectora de la escuela que me vio crecer-.

“Esta escuela es de todos. Es de quienes la fundaron con esperanza. Es de quienes dejaron parte de su vida enseñando en sus aulas. Es de quienes alguna vez fueron estudiantes y hoy regresan con orgullo. Es de las familias que la eligen año tras año…”. Algunas expresiones dignas de destacar en el discurso de la Profesora Almirón durante el acto académico.

Oriunda de la localidad de La Criolla, reflejan sus entusiastas palabras el orgullo por ocupar este espacio, y también la responsabilidad que implica, la que vinculó con cuidar un patrimonio que pertenece a todos, honrar el trabajo de sus antecesores, y asumir el compromiso de seguir construyendo una escuela cada día mejor para quienes hoy la transitan y para las generaciones que vendrán.

“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo hoy todavía plantaría un árbol”. La Profesora Fabiana Almirón, junto a un grupo de personas, que planificó para ese día plantar un árbol en honor a quienes idearon la presencia de una escuela secundario criollense, y obraron en consecuencia.

Fabiana Almirón mencionó algunos conceptos que han sido esenciales en el trayecto de la Escuela “Salto Grande”: el trabajo silencioso  y constante, muchas manos unidas trabajando por un mismo objetivo, un permanente crecimiento, la solidaridad, el sentido de pertenencia.

La Sra. Rectora, junto a un grupo de estudiantes de la institución, y el descubrimiento de su insignia, la que contiene los pilares de la localidad de La Criolla.

Profesora Carolina Purgart

La Profesora Carolina Purgart también nos hizo una reflexión sobre esta fecha tan importante para la entidad educativa:

            -Celebrar estos 40 años tiene para mí un significado muy especial. Es celebrar la historia de una escuela que ha acompañado a generaciones de jóvenes, que ha crecido junto a su comunidad y que sigue siendo un espacio de encuentro, aprendizaje y oportunidades-.

Las Profesoras Fabiana Almirón, Stella López y Carolina Purgart junto a dos alumnos que integran la promoción que en este 2026 celebra las Bodas de Plata de su egreso.

También Carolina Purgart no puede dejar de manifestar lo que ha sido su propia historia:

             -Cuando pienso en la Escuela Secundaria N° 5 “Salto Grande”, inevitablemente vuelvo a mi adolescencia. Vuelvo a esos días de clases, a los recreos compartidos con amigos, a los nervios de las evaluaciones, a las risas, a los proyectos y a tantos momentos que quedaron guardados para siempre en mi memoria.

Promoción 1995, aquella de la que egresó la Profesora Carolina Purgart, junto a sus compañeros, en el tan esperado día de su Colación de Grados.

 Jamás imaginé que, años después, volvería a recorrer estos mismos pasillos desde otro lugar. Hoy tengo el honor de ser secretaria de la escuela que me vio crecer como estudiante. Y cada día, al llegar, siento una mezcla de orgullo, gratitud y emoción por formar parte de esta institución que marcó mi historia-.

El equipo directivo junto a miembros de la Asociación Cooperadora, un estamento que permanentemente acompaña a la entidad educativa.

Profesora Graciela Torales

            La Profesora Graciela Torales forma parte hoy del plantel docente de la escuela donde se formó, quisimos saber qué pasaba por ella en ese 30 de junio:

            -Hay lugares en el mapa que nos definen, pero hay instituciones que forjan el alma de una comunidad entera. Hoy, al celebrar los 40 años de nuestra querida Escuela Secundaria N° 5, es inevitable que el tiempo se detenga un instante y las emociones se atropellen en la memoria-.

            Graciela Torales tampoco puede dejar de lado su biografía escolar:

-Mirar este edificio es, en lo personal, mirar mi propia vida. Aquí anduve de adolescente, siendo parte de apenas la tercera promoción. En aquellos años, las aulas olían a futuro incipiente, a sueños compartidos y a la certeza de que este secundario era una puerta abierta hacia lo desconocido para muchos jóvenes como yo.

La Profesora Graciela Torales y un momento que atesora por siempre, y que nos embarga a todos de una profunda emoción, la entrega de la medalla a la Mejor Alumna en Educación Física, de manos de la querida y recordada Profesora María Elena Rougier, quien desarrollaba su tarea con un gran compromiso y una constante alegría que en el aire todos percibíamos, fallecida en el año 2015.

El tiempo pasó, los pasillos siguieron resonando con nuevas risas y, como en un círculo perfecto de amor y pertenencia, por aquí transitaron y transitan también mis hijos. Verlos crecer entre estas mismas paredes, adquiriendo sus propios aprendizajes y llevarse sus propias marcas imborrables es, sin dudas, otra forma de abrazar mi propia historia-.

El presente de Graciela Torales, participando con un dejo de nostalgia del acto académico por el aniversario de su amada Escuela “Salto Grande”.

Una más, de tantos ex-alumnos, que hoy pudo regresar:

​            -Pero la vida, que siempre guarda sorpresas hermosas, tenía reservado un capítulo más. El destino y la vocación me encuentran formando parte del plantel docente. Cruzar la puerta principal ya no es solo recordar el pasado o acompañar la juventud de mis hijos: es asumir la hermosa responsabilidad de devolver un poco de todo lo que esta escuela me dio. Estar hoy del otro lado del aula, mirando a las nuevas generaciones de Salto Grande, es entender que la educación es el hilo invisible que une lo que fuimos con lo que seremos-.

La Profesora Graciela Torales manifiesta todo su orgullo y emoción al formar parte de este distinguido equipo docente de la escuela que alguna vez la tuvo entre sus aulas como estudiante de nivel secundario.

Profesora María Elizabet Núñez

                La Profesora María Elisabet Núñez es hoy parte del equipo docente de la Escuela “Salto Grande”, pero también pisó por vez primera ese preciado edificio cuando llegó su adolescencia e ingresó en sus aulas. Sus expresiones:

            -Celebrar los 40 años de la Escuela Secundaria N° 5 «Salto Grande» es, para mí, un hito que me atraviesa el corazón de una manera muy especial. Escribir estas líneas me invita a una dualidad hermosa y emocionante: la de mirar esta querida institución con los ojos de la adolescente que alguna vez fui, caminando por sus pasillos con una mochila llena de ilusiones, y la de la profesional que hoy habita sus espacios con el orgullo de continuar construyendo su historia-.

Aquella adolescente, María Elisabet Núñez, hoy Profesora de Lengua y Literatura que desde ese lugar se compromete con su amada escuela: “Nuestra escuela ha sido, es y seguirá siendo un faro de conocimiento y un refugio humano indispensable. Cuarenta años representan miles de historias de superación, de desafíos vencidos y de vidas transformadas gracias a las oportunidades que aquí se brindan en cada jornada”.

Algo de todo lo que esta excelente Docente puede manifestar hoy:

            -Para mi familia, la escuela «Salto Grande» es sinónimo de hogar, esfuerzo y profunda pertenencia. Soy la menor de cinco hermanos que pasaron por estas mismas aulas. Durante años, nuestro apellido resonó en los pasillos, los bancos y los registros de asistencia. Ver a mis hermanos mayores egresar de aquí me marcó el camino. Sin embargo, nuestro lazo con la educación de la localidad es todavía más profundo y viene desde las raíces de nuestro hogar.

La Profesora María Elizabet Núñez junto a un grupo de estudiantes que, a través de la escritura, manifestaron sensaciones y experiencias vividas en la escuela.

En la década de los años 2000, mis padres, Sara Ester Martínez y Oscar Francisco Núñez, pusieron su granito de arena para el crecimiento de la comunidad caminando las calles de La Criolla, juntando firmas de los vecinos con la convicción de que se abriera el Bachillerato para Adultos (BAPA) en nuestra localidad. Ellos creían firmemente que nunca es tarde para aprender y que la educación debe ser un derecho al alcance de todos. Ese compromiso comunitario llevó también a mi padre a asumir la enorme responsabilidad de ser Presidente de la Cooperadora Escolar, trabajando incansablemente por el sostenimiento y el crecimiento edilicio e institucional de la escuela. Hoy, el destino y el amor por esta casa me han colocado en un lugar que me conmueve profundamente: me desempeño como bibliotecaria de la institución y como Coordinadora Pedagógica e Institucional de la Escuela Secundaria de Jóvenes y Adultos (ESJA)-.

“Ser egresada de esta casa, custodiar su saber desde la biblioteca y coordinar los esfuerzos de la ESJA es un puente perfecto entre el pasado, el presente y el futuro de nuestra comunidad”. Sentida reflexión de la Profesora María Elizabet Núñez a raíz del aniversario de esta entidad educativa.

Fabiana Almirón, Carolina Purgart, Graciela Torales, María Elisabet Núñez, cuatro eximias Profesoras que, en sus expresiones, han destacado con mucho énfasis la gratitud hacia esta escuela que las recibió cuando apenas habían dejado su niñez, que las cobijó durante su adolescencia, que les brindó una sólida formación académica, y que un día les permitió volver, con el mismo entusiasmo y con el mismo compromiso de otros tiempos, para seguir escribiendo nuevas páginas de su infinita historia.

Voces de quienes desde los inicios optaron por la labor docente en la Escuela “Salto Grande”

Un grupo de ex-docentes de esta ilustre casa de estudios dijo presente en esta instancia tan peculiar. Entre ellos, las gratificantes palabras de la Profesora Balbina Pérez:

             -Hace 40 años alguien escuchó y creyó en la necesidad de la comunidad de La Criolla respecto a la creación de una escuela secundaria y, después de mucho papeleo, con fecha  30 de junio llegó el decreto de creación.

Y así nos embarcamos en la gran aventura de la entonces Escuela 59 “Salto Grande”. El comedor de la escuela primaria, la capilla, el paraíso de la esquina del predio, se llenaron de historias, letras, números y fórmulas. Soñamos los cimientos y los espacios de nuestra escuela y así crecimos, con frío, con lluvia, en calles de barro pero también con sol, aroma de azahares, y tortas fritas y mates compartidos.

La Profesora Balbina Pérez y toda su alegría ante el reencuentro con la institución en la que desarrolló por muchos años, con enorme entusiasmo, su tarea docente.

Cuarenta años son cuarenta cosechas de chicos que egresaron con un título secundario, sin tener la necesidad de elegir entre aprender y pertenecer.

Solo resta decir GRACIAS a los padres que creyeron y nos acompañaron en todo momento, a los chicos que, a pesar del tiempo transcurrido, se les escapa el “profe” lleno de afecto y a los maravillosos colegas con los que tuve la suerte de compartir y transitar está maravillosa etapa de mi vida-.

Profesores de otros tiempos que, de uno u otro modo, siguen siendo parte de esta hermosa comunidad educativa, que les dio una cálida bienvenida en esta fecha tan relevante.

La Profesora Alicia Maschio acompañó también a la institución y nos dejó este sentido mensaje:

            -¿Cuarenta años? Sí, ya pasaron 40 años desde aquel día en que, un grupo de profesores, llegamos a un lugar desconocido. Un pueblito de campo con calles de tierra y con sólo dos o tres “focos de luz” tenues y con una escuela de educación primaria que nos cedía un aula para comenzar a trabajar.

Ahí nos esperaban veintiocho adolescentes de diferentes edades ansiosos, con un poco de temor al desafío de lograr sus estudios secundarios.

Fue un año raro, en solo cinco meses tuvimos que cumplir con programas adaptados y que fueron continuados durante el año siguiente.

La Profesora Alicia Maschio, para sus alumnos de entonces, la querida Teacher, uno de los pilares de este grupo de profesores que una vez más se hizo presente en la Escuela “Salto Grande”.

El camino fue difícil para la creación de esta escuela secundaria. Cartas, viajes y llamadas telefónicas durante dos años por parte del Sr. Jorge Manuel Silva (Presidente de la Junta de Gobierno de La Criolla), siempre, impulsado y acompañado por su esposa Elisa Müller (docente de la escuela primaria del lugar).

Este árbol que hoy se integra a nuestra tierra es el símbolo viviente del legado de aquellos visionarios que, con énfasis, lucharon por la creación de esta entidad educativa. El Ing. Walter Silva, hijo del Sr. Jorge Silva, en el reconocimiento a su padre, y a todos los que se involucraron en aquel sabio proyecto.

Lentamente, todos nos fuimos adaptando a trabajar con escasos recursos, pero, con mucho empeño y empatía.

La comunidad fue creciendo y tuvimos que dictar clases en la Iglesia, la sacristía, el comedor escolar y hasta bajo los árboles. El lugar era lo de menos, lo importante, era cumplir con el trabajo.

Actualmente, la escuela tiene un hermoso y cómodo edificio y su equipo de conducción está formado por tres ex alumnas, lo que hace que la institución siga en pie con objetivos sólidos y en pos de un futuro mejor.

“SIN EDUCACIÓN, NO HAY FUTURO”-.

Texto y selección de fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfin