Paletas y pinceles, tonos y texturas, tras peregrinar su ciudad natal

Visitamos, en esta oportunidad, la exposición “Mi mirada urbana”, del artista plástico concordiense Diego Marhino, en el Museo Provincial de la Imagen, una institución que siempre brinda un espacio a quienes se desempeñan en el mundo de la ciencia, de la investigación, y del arte, de modo tal que su obra pueda ser difundida.


Tuvimos la oportunidad de dialogar con Diego Marhino, quien gentilmente accedió a responder nuestras inquietudes sobre su producción artística. A lo largo del artículo, iremos presentando algunos de sus cuadros, que nos invitan a redescubrir la esencia de una arquitectura que es significativa para nuestra ciudad, ya que pertenece a edificios relevantes del mundo cultural y empresarial. Incorporamos algunas referencias sobre estas construcciones, magníficamente representadas por este notable artista local.
“En realidad no sé si mis cuadros son surrealistas o no, pero sí sé que representan la expresión más franca de mí misma”.
(Frida Kahlo)

Quisimos saber en primer lugar cómo había llegado el arte a la vida de este gran pintor. Nos decía:
-Siempre sentí atracción hacia la pintura, aunque no desarrollé este arte hasta el secundario, que comencé en la Escuela de Comercio N° 1, pero desde tercer año pude cambiarme a Bachillerato Artístico, y ahí terminé de darme cuenta de lo mucho que me gustaba el arte, principalmente la pintura-.
“La belleza artística no consiste en representar una cosa bella, sino en la bella representación de una cosa”.
(Immanuel Kant)

Respecto de sus primeros pasos, Diego nos expresaba que pintaba con óleos, como se acostumbraba, él no había experimentado su uso hasta ese momento, y le gustó mucho, al igual que la manipulación de la pintura. Su formación académica fue exclusivamente la de la escuela secundaria, y una vez que finalizó sus estudios, si bien se dedicó a realizar otras cosas, siguió siempre pintando, y aprendiendo por su cuenta, como lo sigue haciendo hasta hoy, que día a día plasma sus conocimientos adquiridos.

En cuanto al objetivo de sus producciones, nuestro entrevistado nos explicaba que no varía mucho de lo que cualquier artista se propone, expresar emociones, pensamientos, punto de vista, a su manera por medio de su pintura, buscando imprimir siempre su estilo en cada una de ellas, y darlas a conocer a toda persona interesada en este arte.

Le preguntamos a Diego por los criterios de selección de cada tema. Nos respondía:
-Ahora mismo estoy enfocado en el paisaje urbano, por lo que estoy “usando” Concordia para expresar mi mirada sobre la ciudad, reflejar mi mirada sobre los muchos edificios históricos y turísticos con los que cuenta la ciudad, muy hermosos todos-.
“El artista es un receptáculo para las emociones que vienen de todas partes: del cielo, de la tierra, de un trozo de papel, de una forma que pasa, de una tela de araña”.
(Pablo Picasso)

Sobre técnica e inspiración, nos indicaba el artista que la producción tiene 50% de cada una; nos aclaraba que alguien puede tener las mejores técnicas, conocimientos y herramientas para pintar, o para producir cualquier tipo de arte, pero si no cuenta con inspiración, no podría lograr prácticamente nada.

Sus palabras: “las emociones y estados de ánimo siempre nos van a manipular, para bien o para mal; en mi caso si no tengo ganas de pintar en un momento, no lo hago, porque no llego al resultado que quisiera, felizmente, casi nunca me sucede”.
“En el arte, la mano nunca puede ejecutar cualquier cosa más alta de lo que el corazón puede imaginar”.
(Ralph Waldo Emerson)

Trabaja Diego en este momento con acrílicos, por una cuestión de costos -nos refería-; si bien los óleos son hermosos, y constituye una experiencia totalmente diferente trabajar con ellos, en la actualidad son muy costosos. Agregaba:
-De todos modos, me llevo muy bien con los acrílicos, se trabaja muy bien con ellos y, últimamente, para pintar estoy usando casi exclusivamente espátulas, las pinturas de esta muestra “Mi mirada urbana” están hechas, casi en su totalidad, con espátula, solo en pequeños detalles uso algún pincel; y para ayudarme con esos efectos que dan la expresión de difuminado, borroso o antiguo, me ayudo con un pequeño rodillo. Respecto del soporte, son todos de lienzo sobre bastidores, que armo yo mismo, ya que estos son muy caros-.

Hablamos también de artistas que Diego podía considerar como referentes, nos aclaraba en este sentido que de varios artistas, de ayer y de hoy, él trata de tomar algunas cosas que lo ayudan a completar su técnica y su estilo. Podría nombrar a muchos, pero elige la obra del acuarelista Diego Eguinlian, a quien conoció a través de redes sociales, y de su libro “Huellas del agua”. Si bien su técnica es de acuarelas, el pintor concordiense decidió implementarla con acrílicos y espátulas, y el resultado son los cuadros de la muestra actual en el Museo Provincial de la Imagen, un trabajo que lo ha dejado muy satisfecho.
“Sin arte, la crudeza de la realidad haría el mundo insoportable”.
(George Bernard Shaw)

Además de la pintura, a Diego le gusta mucho la cerámica y la escultura, y no descarta poder trabajarlas en algún momento.

Al finalizar este diálogo tan cordial le preguntamos a Diego Marhino por sus proyectos futuros, nos respondía:
–Proyecto seguir con la pintura, tengo mucho trabajo por hacer, mucho por aprender y seguir plasmando en mis lienzos. Me gustaría dedicarme tiempo completo, ya que es lo que realmente me gusta hacer. En cuanto al trabajo mediato, quiero seguir “pintando Concordia”, una ciudad muy hermosa en muchos sentidos, solo que a veces no lo apreciamos; su arquitectura es bellísima, con muchos edificios históricos que merecen ser reconocidos, conocidos, y siempre tenidos en cuenta-.

Palabras finales de Diego Marhino:
-Siempre que camino sus calles, cada cosa, plaza, edificio, fachadas, árboles, todo lo imagino pintado sobre un lienzo, y siempre sugiero levantar la mirada y detenerse un momento a mirar la hermosa ciudad en la que nos ha tocado vivir-.
“La pintura es más fuerte que yo, siempre consigue que haga lo que ella quiere”.
(Pablo Picasso)

Para finalizar…
Observar esta pintura, que presenta edificios emblemáticos de nuestra ciudad, nos permite capturar la esencia del paisaje urbano, nos lleva, inmediatamente, a su identidad, a su pasado y a su presente; además, interiorizarnos en aspectos que se vinculan con la historia, la economía y la cultura, pilares de una sociedad que ha ido progresando; y en cada obra, una huella ha dejado, la huella que este excelente artista se propone resignificar y difundir a partir de su producción.
El público concordiense resdescubre estas maravillas de la arquitectura local; el turista, las descubre. Ambos las disfrutan, gracias a este proyecto colmado de color local, y de compromiso de Diego Marhino con su ciudad natal, la que lo vio crecer, peregrinar sus calles y, con agudeza, visualizar cada detalle de estas icónicas construcciones, para luego ser plasmado a través de técnicas, tonos y texturas, que se unen a una subjetividad en la que el respeto y el afecto sobresalen.
Agradecimientos:
Al Museo Provincial de la Imagen, una vez más, por su atención y disponibilidad; y al Sr. Diego Marhino, por su cordial comunicación, y su colaboración en la elaboración del artículo.
Texto y selección de fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfin
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