Día Internacional del Trabajador
Se designó el 1 de mayo como el Día Internacional del Trabajador en conmemoración de la represión sangrienta que habían sufrido los obreros de la fábrica McCormick, entre abril y mayo del año 1896 en la ciudad de Chicago. Recordemos que la fábrica McCormick es una compañía de alimentos estadounidense que produce, comercializa y distribuye especias, condimentos y otros elementos aromatizantes, para los mercados industriales, gastronómicos, institucionales y domésticos.


Los trabajadores reclamaban por una jornada laboral de 8 horas que, al no ser esta disposición respetada por los responsables de las empresas, se llevaron a cabo huelgas y movilizaciones callejeras que se extendieron hasta el día 04 de mayo, fecha en que se produjo la llamada Revuelta de Haymarket, una concentración en la plaza homónima, en la que se intensificó el conflicto, que terminó con la ejecución de un grupo de sindicalistas, que fueron posteriormente bautizados como los Mártires de Chicago.

Y fue en reconocimiento a los empleados caídos durante aquel trágico suceso que se celebra el Día Internacional del Trabajador el 1 de mayo, fecha que determinó un antes y un después en la historia del movimiento obrero organizado; y que nos tiene que llevar a la reflexión sobre el valor de las luchas históricas y los logros alcanzados a partir de ellas.

En este artículo, rescatamos algunos textos que, en muchísimas páginas, la literatura ha dedicado a los trabajadores, ya sea con el fin de conducir al lector a la reflexión, de rendir homenaje a quienes día a día con voluntad y esfuerzo desarrollan un oficio; de recordar, generalmente en relatos autobiográficos que hablan de la infancia, un padre, un abuelo, un vecino, que ha entregado varias horas de su tiempo para cumplir con sus compromisos laborales.

Elegimos algunas obras literarias donde cada autor ofrece su mirada, sus sensaciones, sobre el compromiso que el ser humano asume con ese trabajo cotidiano, que le permite vivir con dignidad.

En primer lugar, “El trabajo”, de la autora Isabel Castellán, quien conecta el trabajo con hermosas imágenes sensoriales que expresan una subjetividad en la que se destacan, no solo los afectos, sino también la luz, el color, la armonía, todo lo bueno que el trabajo puede brindar.
EL TRABAJO
Buenos son los días del labriego
Porque él conoce el secreto de la tierra
Y el canto del viento,
Porque él se viste de amaneceres
Y se arrulla con el trino de los pájaros.
Buenos son los días del herrero
Porque él se alumbra con la chispa de la vida
Y danza al compás del yunque.
Y son buenos los días del carpintero
Porque él se impregna del perfume de los bosques
Y viaja hacia la noche del tiempo
En un velero de aromada madera.
Y los días del maestro, buenos son,
Porque se pueblan con el arrullo de palomas
Y manitas extendidas para la caricia.
Y serán buenos tus días si has aprendido
La lección de la tierra
Porque en ella está el secreto de la vida.
Dar sin esperar recompensa,
Producir para crear vida,
Fructificar para preservar las especies.
Y si te levantas al amanecer, escuchas el canto del tiento,
El trino de los pájaros,
Aspiras el aroma de los bosques
Y de las flores,
Te alumbras con el nuevo día
Y das y produces y fructificas,
Habrás intimado con el alma de la tierra,
Tu corazón será un canto
Que ascenderá hasta la garganta
Y conocerás el placer del buen descanso
Porque tu vida y tu espíritu
Estarán en armonía con Dios.
(Isabel Castellán, escritora concordiense)

Continuamos con la poesía “Yo, Entre Ríos”, de Rubén Fracalossi, donde en primera persona la provincia de Entre Ríos apela a su gente, en cuatro estrofas, cuatro palabras en el inicio de cada una, con las que demanda reconocimiento, permanencia, desafío y entrañables sentimientos.
YO, ENTRE RÍOS
HABÍTAME…
Que mi tierra vacante palpita abierta
De amor y sol
Habítame, es mi tierra la que espera
Que pongas el corazón
Como una semilla nueva.
DESCÚBREME…
En la frescura del paisaje azul
Y en el misterio silencioso
Que mi sombra lleva
Descúbreme, en la ternura de mi piel
Y en el futuro vigoroso que en mi vientre quema.
TRABÁJAME…
Con la fe de los que creen
Trabájame, sin desmayos ni cansancios
Porque el nuevo surco que mi tierra clama
Fecundará la simiente del progreso
En esta nueva etapa que te llama.
ÁMAME…
Cuando tengas el mañana entre tus manos
Y te pares a mirar la vida florecida
Ámame, entonces comprenderás que no fue en vano
Todo el amor que pusiste en la partida.
Ámame… Entrerriano, yo te daré
La paz y la felicidad que ansías.
(Rubén Fracalossi, compositor federalense radicado en Concordia)

Presentamos el poema “Libertaria”, de Damián P. Garat, que destaca la fortaleza, la valentía, la pasión, que del trabajador emana con el cumplimiento de sus actividades.


Por último, incorporamos un texto en prosa, “Un cuento”, que nos lleva a analizar la actitud de cada trabajador frente a la misma tarea, por medio de respuestas diferentes que nos hacen entender la mirada de cada uno de ellos al final de una agotadora jornada laboral. No firmó esta obra su autor, quizás porque su objetivo haya sido el mensaje, la enseñanza que ha querido transmitir al lector, llevarlo a la reflexión.

Un cuento
Era ya casi de noche en una antigua ciudad. El dueño del bar estaba sirviendo comida y bebida a los obreros que se acercaban a su negocio al final de la jornada. Entraron tres hombres cargando sus bolsas de herramientas. Eran albañiles. Mientras se iban acomodando en una mesa, se acercaron uno a uno al mostrador para comprar su comida y su bebida. A cada uno el dueño del bar le hizo la misma pregunta: ¿usted en qué trabaja? A pesar de que trabajan juntos todos los días, cada uno dio su propia respuesta. El primero respondió con expresión de cansancio: yo trabajo pegando ladrillos todos los días desde hace diez años. El segundo, con cara de sufrimiento, contestó: yo pongo ladrillos sobre ladrillos en paredes de cuarenta metros de altura. Cuando termino con una comienzo con otra y así hace diez años.
Finalmente se acercó el tercer albañil, que al oír la pregunta dibujó una sonrisa en su rostro y con una mirada llena de entusiasmo dijo: yo estoy construyendo con mis compañeros una catedral que tendrá cuarenta metros de alto y durará siglos.


Para finalizar…
No podíamos dejar pasar esta fecha tan relevante en la historia de la humanidad, la de cientos de personas que, a base de tanto esfuerzo, con costos altísimos como lo fue en muchos casos una vida humana, lucharon por condiciones dignas de trabajo para todos.
Y queremos saludar a cada trabajador, que cada mañana despierta con la responsabilidad de encarar el día en su mundo laboral, porque cada día representa una oportunidad para seguir creciendo; muchas veces con obstáculos diversos, pero siempre con la convicción de dar lo mejor de sí, de afrontar nuevos desafíos, con la esperanza de construir para todos un futuro digno.
Texto y selección de fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfin
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