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30 de junio de 2022

revistaalmas.com

Lee desde otra perspectiva

El hombre que se contagió de la causa del fracaso de su idea y murió

Esta es una historia real y le sucedió a Juan Bautista Forclaz, en colonia San José, próxima a la ciudad de Colón, Provincia de Entre Ríos, en la Argentina. Tal como lo dice el título, el hombre adquirió una enfermedad que fue la misma causa del fracaso de su emprendimiento.

La vida de una célula está regida por el entorno físico y energético, y no por sus genes. Bruce Lipton.

El sueño hecho realidad

El hombre concretó su sueño de hacer una máquina que triplicaría la producción de harina de trigo y maíz, y vendería en toda la región. Hasta ese momento la producción se hacía en un molino a malacate, tirado por mulas.

El malacate, lugar que se usaba para la molienda.

Dado el crecimiento de la Colonia y de sus alrededores las ganancias podrían aumentarse considerablemente si se modernizaban. Los Forclaz decidieron apoyar la idea de Juan Baustista, quien propuso la construcción de un molino a viento, copia fiel y exacta de los molinos que ellos conocían de Europa, de estilo Holandés. Éstas máquinas se habían propagado por todo el continente europeo, con un auge muy importante puesto que dejaban muchas ganancias por el buen rendimiento.

Cuentan que para pagar su construcción, realizada entre 1888 y 1890, Juan Bautista recibió préstamos de toda la familia. En aquella época la sola palabra era una garantía. Él prometió devolver hasta con intereses una vez que su idea se pusiera en marcha. Todos le creyeron. Mucha gente de la zona, vecinos, familiares colaboraron con el sueño.

El emprendimiento frustrado

Una vez finalizada la obra comenzó el drama. Luego de muchos intentos, cada día, Juan Bautista Forclaz, veía el fracaso de su emprendimiento; la inmovilidad, la paralización de las aspas de su molino. Nada resultó como lo había imaginado. Todo intento de solución practicado sobre la máquina devolvía la misma respuesta: la quietud. La velocidad del viento no movía las aspas para que estas hicieran funcionar la nueva máquina de molienda.

La imponente construcción contrasta con el ingreso al viejo malacate que debió seguir utilizándose ante el fracaso del proyecto.

El hombre que sabía la deuda que tenía con todos quienes habían prestado su dinero para la construcción, paulatinamente entraba en un estado de angustia y  desesperación; pero al mismo tiempo de abandono de su persona. Y como su molino, con el tiempo, día a día, su mente y su cuerpo fueron quedando inmóviles, suspendidos, paralizados. No podía comer, ni beber, hasta que finalmente murió.

Las aspas inmóviles ante la falta de energía de los vientos de la zona.

El diagnóstico copia fiel de su realidad

Le diagnosticaron la enfermedad llamada marasmo, término que de acuerdo con la definición del diccionario de la RAE significa suspensión, paralización, inmovilidad. La enfermedad se define como un tipo de desnutrición por deficiencia energética, resultando en un déficit calórico total. Quizás la misma falta de energía del viento. Dice Bruce Lipton en su libro “La biología de la creencia” que, mediante la autoconciencia, la mente puede utilizar el cerebro para generar, «moléculas de emoción» y liberadas en el sistema. Mientras que el uso apropiado de la conciencia puede proporcionar salud a un cuerpo enfermo, el control inapropiado e inconsciente de las emociones puede ocasionar fácilmente que un cuerpo sano enferme.

El fin de la historia

Se conserva el lugar como mudo testigo de una triste historia.

Tiempo después de la muerte de Juan Bautista Forclaz se determinó que todo el problema tenía que ver con la fuerza de los vientos. Estos molinos en Europa funcionan pero aquí, en esta zona, la potencia del viento es muy diferente, por lo que se malogró el proyecto. El molino fue declarado Monumento Histórico Nacional desde el año 1985 y Patrimonio Arquitectónico e Histórico de la Provincia de Entre Ríos desde el 2003.

La cocina de la casa.

El museo cuenta con un predio de 5 hectáreas en las que está emplazado el molino a viento y la casa de la Familia Forclaz. Cientos de personas visitan el lugar año tras año.

Lo que fue la bodega.

El patio desde donde se veía el paralizado molino a viento que no funcionó.

Hoy el campo de los Forclaz es un museo histórico visitado por cientos de personas que escuchan por sus guías la triste historia de Juan Bautista.

El lugar se convirtió en un interesante destino para los viajeros de todas partes.