Una Literatura que acompaña y se une al auténtico sentir patrio
Diversos sucesos trascendentales para nuestro país marcaron, en la ciudad de Buenos Aires, aquella Semana de Mayo de 1810, y culminaron con la conformación del Primer Gobierno Patrio. Y fue este acontecimiento el que selló el inicio del proceso independentista, que se concretaría en 1816.

El 22 de mayo de 1810 se llevó a cabo el Cabildo Abierto en la ciudad de Buenos Aires. En esa instancia hubo un intenso debate entre un grupo de ciudadanos españoles que sostenían que siguiera gobernando el régimen colonial, con algunas reformas menores, en confrontación con los patriotas que declaraban que el gobierno y la autoridad emanada desde España habían finalizado, por lo que persistían en un cambio completo en el orden político, con un gobierno propio que surgiera del pueblo. Fueron esas las últimas horas de gobierno español.
“Si pequeña es la Patria, uno grande la sueña”.
(Rubén Darío)

Al día siguiente, se constituyó una Junta de Gobierno en la que se designó al Virrey Cisneros como presidente, decisión que no fue aceptada por muchos patriotas. Totalmente inentendible que fuese el virrey español quien presidía la mencionada junta. Las protestas llegaron a tal punto que se obtuvo la renuncia de todos sus integrantes.

El día 25, el pueblo se constituyó en la Plaza Mayor -actual Plaza de Mayo- a la espera de una definición, por medio de la célebre expresión: “El pueblo quiere saber de qué se trata”. Quienes participaban de las sesiones del Cabildo reconocieron la autoridad de la Junta y se formó así el Primer Gobierno Patrio.
“Manos de amor la hicieron grande como sus cielos, sus montañas y sus ríos.
Como el candor de sus rebaños y la virtud de sus trigales infinitos.
Manos seguras en el día de la victoria y en la noche del vencido”.
(Francisco Luis Bernárdez)

Esta entidad era presidida por Cornelio Saavedra; fueron sus secretarios los doctores Mariano Moreno y Juan José Paso; y seis vocales fueron nombrados: Manuel Belgrano, Juan José Castelli, el militar Miguel de Azcuénaga, el sacerdote Manuel Alberti y los comerciantes Juan Larrea y Domingo Matheu. Comenzaba una nueva etapa de nuestra historia.

La Literatura ha distinguido, en prosa y en versos, la abnegada tarea de muchos patriotas, sus luchas, sus renuncias, priorizando el grito sagrado de Libertad, por un lado. Y por otro, el patriotismo de la gente, el que en forma permanente se manifiesta en gestos y actitudes, y refleja principios y valores que sostienen una nación. En este último aspecto nos detendremos, a través de la selección de algunos poemas donde la Patria es la gran protagonista.
“La Literatura es la bella forma de los pueblos”.
(José Martí)
En primer lugar, transcribimos un bellísimo poema de Julio Federik, poeta, escritor, docente, abogado, que nació en 1949, en la ciudad de Paraná, donde actualmente reside. Desempeñó su tarea jurídica en paralelo siempre con su obra poética. Reflejan sus poemas el amor y la lealtad a su patria, a su lugar, a su mundo familiar. Y en esta instancia nos pareció adecuada la elección del poema “Fervor por la patria”.


Insta el poeta entrerriano al lector a que intente despertar esa pasión por la patria, que no ha desaparecido, pero que está como somnolienta, y tiene que, constantemente, renovarse, porque si la Patria nos falta, “no seremos nada”.

“Por algo hay cielo en la bandera y un gesto noble y fraternal en el escudo”.
(Francisco Luis Bernárdez)
En segundo lugar, elegimos la magnífica poesía “Patria”, de Osvaldo Arena, autor autodidacta, nacido en 1955, en la ciudad de Lomas de Zamora, donde aún reside. Sus letras están pensadas como posibles canciones, tienen una íntima música de nuestra tierra, con ritmo de zambas, milongas, valsecitos, huellas, chamarritas, entre otros géneros. Le cantan a nuestro país, a todo lo que le pertenece, al paisaje, a la cultura, a los hábitos y costumbres. También ha escrito versos y canciones escolares para homenajes y fechas patrias.


(Fuente: https://www.inaturalist.org/).
Osvaldo Arena se identifica plenamente con el paisaje argentino, a partir de la minuciosa incorporación de elementos representativos de él, como lo son el hornero, el trigo, las aguas de un río; y significativos de la cultura nacional, como la expresión “Desde el vientre de mi madre…”, tomada del clásico “Martín Fierro”, que menciona en la estrofa final.

Para finalizar, incorporamos la excelente poesía “Patria”, de Leopoldo Díaz, poeta, traductor y diplomático, nacido en la ciudad de Chivilcoy, al norte de la provincia de Buenos Aires, en 1862. Se destacó por su enorme sentir creativo y su vasta formación cultural. Falleció en su provincia en 1947.


Una obra que con nueve imágenes define con genialidad Leopoldo Díaz su Patria, y en ellas destaca sentimientos, actitudes, paisaje, símbolos patrios. Metáforas, comparaciones, enumeraciones, dan énfasis a su auténtico patriotismo.

En síntesis, no podemos en esta fecha dejar de mencionar la obra de los hombres de mayo, y también la de otros hombres, cuyos nombres tal vez no aparezcan en los libros de historia, pero que, al igual que los primeros, eligieron permanecer antes que retirarse, que renunciaron a intereses personales por los sueños de libertad de una nación, que se sintieron profundamente identificados con este bendito suelo argentino, forjaron todos ellos los cimientos de una Patria Grande, de un país que mucho nos necesita, que requiere de cada uno de nosotros, de palabras y hechos, de gestos y actitudes, de compromiso, de desafíos. Cada uno desde su lugar, desde sus posibilidades, para seguir construyendo esa patria soñada.
El arte lo pone, cabalmente, en práctica, cuando a través de diferentes manifestaciones -poesía, copla, canción, dibujo, pintura o escultura- expresa su entrañable patriotismo.
“El Amor Patrio: que es: Vida, impulso, energía, latido, esencia, Nación. ¡Identidad!”
(María Luisa Zaffaroni)
Texto y selección de fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfin




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