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24 de mayo de 2024

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“Dulzuras”, entre los emprendimientos criollenses

Ana Reeschuch: “Un proceso que implica seguir aprendiendo día a día”
El ingreso al espacio de los mil emprendimientos, ideas, proyectos, capacitación, impulso, ocupación, una catarata de vocablos en torno a La Criolla, una ciudad en crecimiento constante.

La Criolla, una ciudad que no se detiene

La Criolla, una localidad que tiene mucho, que atesora su pasado, que lucha por su presente, que proyecta su futuro. Observamos, cada vez que frecuentamos la localidad, un grupo de personas que se han preparado para enfrentar su realidad, que investigan, planifican y concretan, y lo más importante, que no han dejado de formarse, han escuchado a sus mayores, toman sus ejemplos y sugerencias.

“El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a cualquier lugar”.
 
(Proverbio chino)

Frutos de la tierra, del espacio sagrado que para Ana Reeschuch es la tierra, la que le devuelve sus frutos al haber sembrado con amor.

Un pasado que acompaña

Ana Reeschuch pertenece a una familia de inmigrantes alemanes, de los primeros que arribaron a Colonia San Bonifacio, a casi 5 km del pueblo; con orgullo nos manifiesta que es parte de esta comunidad, y que se compromete con su pasado, con la conservación y difusión de ese exquisito patrimonio histórico y cultural que ha recibido de sus ancestros.

“Heredé esa calma de mi padre, que era agricultor. Siembras, esperas buen o mal tiempo, cosechas, pero trabajar es algo que siempre debes hacer”.
 
(Miguel Indurain)

Los colores que representan a Alemania, la tierra ancestral de Ana Reeschuch. Y San Bonifacio, su lugar, junto a palabras que expresan actitudes que se vinculan con sobresalientes actitudes humanas.

Dulzuras

Visitamos a Ana para conversar con ella sobre su emprendimiento. “Lo que hoy se ve, ha sido muy difícil de concretar, es un proceso importante, que ha tenido muchos obstáculos”, sus primeras expresiones sobre el proyecto familiar de elaboración de dulces y mermeladas frutales, y panificación artesanal, pan casero y torta alemana entre otros. Se denomina Süessigkeiten (Dulzuras, en alemán).

Süessigkeiten, salón de exposición y venta de los productos artesanales.

Sus recetas reflejan las enseñanzas que desde niña obtuvo de sus antecesores. La materia prima es regional, en particular el citrus, el arándano, el zapallo, el quinoto, el yatay.

A la hora de la cosecha, Cristian Hauser, de Colonia Loma Negra (a 12 km aproximadamente de La Criolla), descubre este zapallo de 24 kg, que se convierte en materia prima para las elaboraciones de Ana.
 
Arándanos, significativa materia prima para este emprendimiento; los cultivos que se realizan en la zona han convertido a La Criolla en la Capital del Arándano. (Gentileza de Ana Reeschuch).

Nos cuenta esta emprendedora que sus primeros pasos se dieron a través del Programa Pro-huerta de INTA, que impulsa la utilización de técnicas productivas adecuadas al medio ambiente, el aprovechamiento de recursos regionales, y el uso de tecnologías que contribuyan con el mejoramiento de la calidad de vida de los productores. Haber sido parte de este programa le permitió a Ana la participación en ferias locales, provinciales y nacionales.

La Criolla, Feria “Paseo de Pascuas”, año 2024. (Gentileza de Ana Reeschuch).

Un trayecto que se fue fortaleciendo

En su recorrido, nos refiere Ana que formó parte de la iniciativa “Jóvenes Emprendedores Rurales”, cuya finalidad es acompañar a jóvenes de áreas rurales en el desarrollo de sus emprendimientos productivos. Pudo por medio de este programa realizar cursos sobre Emprendedurismo, gestionar la habilitación respectiva, y contar con un asesor de la carrera Ingeniería en Alimentos.

“Enamórate del proceso y los resultados llegarán solos”.

El yatay, pequeña fruta anaranjada que procede de la palmera yatay, típica de la región del Palmar de Colón. Además de mermelada, puede usarse en la elaboración de licores. (Gentileza de Ana Reeschuch).

Algunos de los productos de Ana Reeschuch han sido publicados en el catálogo de “Manos Entrerrianas”. Esta entidad es una marca del Ministerio de Desarrollo Social, que tiene como objetivo consolidar una comunicación estratégica y fortalecer las capacidades comerciales de distintos emprendimientos entrerrianos; es un sello para distinguir, visibilizar, apoyar y afianzar nuestras producciones”. (Fuente: https://www.entrerios.gov.ar/manosentrerrianas/manosentrerrianas)

Catálogo de “Manos Entrerrianas” exhibe productos y servicios de emprendedores de nuestra provincia.

Cuando este ministerio cede el uso de la marca “Manos Entrerrianas” a emprendedores regionales, les otorga la posibilidad de ocuparla en tres productos. Nos explica Ana que ella eligió las mermeladas de arándanos y de naranja, por tratarse de productos característicos de la zona; y mermelada de quinotos, porque a gran parte de sus consumidores los conduce a los “sabores de la abuela”, a recuerdos de la niñez.

Página del catálogo que presenta la producción de la emprendedora criollense.

En el caso de sus dulces, fueron publicados en una oportunidad cuando el catálogo había sido hecho en la ciudad de Concordia; y en dos, cuando el catálogo fue provincial.

En proceso, dulce de kinotos, “como lo hacía la abuela…” (Gentileza de Ana Reeschuch).

Acreditación como miembro de la marca “Manos Entrerrianas”.

En el itinerario, un Presidente de la Nación

Miles de anécdotas en relación con el trayecto de Ana Reeschuch. Nos menciona  que en el mes de septiembre de 2017 le escribió un mensaje al entonces Presidente de la Nación, Ing. Mauricio Macri, a través de la red social Facebook, en el que lo invitaba a conocer su emprendimiento; y también a su padre, Carlos Reeschuch, un inmigrante alemán que había formado parte del primer contingente que había arribado a Colonia San Bonifacio a principios del siglo XX. Sabía ella de la visita del Dr. Macri a diferentes emprendedores, en particular a personas mayores.

“¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?”
 
(Vincent Van Gogh)

Ana -continúa su relato- no había obtenido respuesta, hasta que en el mes de febrero de 2018, una comunicación del Poder Ejecutivo le anunció una visita, vendría un equipo a corroborar todo lo escrito por ella; le mencionaron la grabación de un video, una entrevista, para lo que le pidieron una elaboración en proceso. Creyó ella que se trataba de asesores técnicos de presidencia. A la hora acordada, llegó el equipo anunciado, mientras preparaban todo, los ruidos de un despliegue desde afuera hicieron que Ana abriera la puerta de su casa, y se encontró ahí con el Presidente de la Nación.

El Presidente de la Nación (año 2018), la emprendedora criollense Ana Reeschuch, y su padre, Don Carlos Reeschuch, que contaba en ese año con 97 años. (Gentileza de “La Región Digital”).

Se desarrolló un diálogo ameno, cordial, en el que se habló mucho sobre el emprendimiento, la huerta, los cultivos, un poco de historia, que sabemos Ana tiene mucho por compartir; por último compró algunos productos. El equipo de acompañamiento a emprendedores se comprometió a construir el salón de exposición y venta de productos, lo cual concretó en los meses siguientes.

En aquel 2018, un proceso que contó con una particular presencia, el Presidente de la Nación. (Foto cedida por Ana Reeschuch).

Habían pasado algo más de dos semanas de la visita presidencial cuando Don Carlos Reeschuch falleció. Su hija recibió desde Presidencia una carta en la que el Ing. Mauricio Macri la acompañaba en su dolor.

Unas cálidas palabras del entonces Presidente Mauricio Macri, junto al escudo dorado de nuestro país, en un momento de mucha angustia para la Familia Reeschuch. (Imagen cedida por Ana Reeschuch).

Siemprevivas en el jardín de Ana, dentro de todo lo que en su tierra encontramos, árboles, frutas, verduras, variedad de flores. Nos manifiesta que la tierra nos brinda todo lo que necesitamos para vivir, por ello debemos cuidarla.
 

“La naturaleza es inagotablemente sostenible si cuidamos de ella”.
 
(Sylvia Dolson)

La Criolla, una ciudad que invita a volver siempre, porque su gente se prepara, progresa, se supera permanentemente. Quisimos en esta oportunidad ocuparnos del emprendimiento de Ana Reeschuch, quien tras una lucha intensa y constante ha podido concretarlo, con esfuerzo, con responsabilidad, con el temple necesario para vencer obstáculos, con el aprendizaje que jamás se detiene, con ese amor y respeto a la tierra, a la Madre Tierra, a la que estamos obligados a proteger, en reciprocidad con todo lo que de ella recibimos.

Agradecimientos: A Ariel Mazetto por su colaboración con material fotográfico para este artículo.

Texto y fotografías: Prof. Nélida Claudina Delfin